Anotaciones pedagógicas

En la empresa que trabajaba, daba clases de forma esporádica como profesor colaborador, según decían porque se me daba bien la enseñanza y por mi larga experiencia en el trabajo.

Ello implicaba recibir clases de pedagogía, impartidas magistralmente por una compañera que es psicóloga.

En una de las clases me dijo que saliera un momento fuera del aula y pensara en alguna anécdota o hecho curioso que se me ocurriera para que atrajera la atención del resto de los compañeros que también eran profesores colaboradores.

A los pocos minutos me hizo pasar; el salir fuera del aula era para preparar al resto de la clase de alguna determinada manera.

En este tipo de clases se nos grababan en vídeo todas las actuaciones, para poder hacer una crítica constructiva.

Cuando se me invitó a explicar mi anécdota les conté una cosa real que me había ocurrido recientemente con los ordenadores, clases que estaba impartiendo últimamente.

Cual no sería mi asombro cuando observo que de los diez alumnos el uno miraba al techo, la otra se dedicaba a dibujar en un bloc, otros dos se intercambiaban miradas de complicidad, otro pasaba páginas de un libro… excepto una chica que me prestaba atención.

Pese a saber que estaba preparado, me sentí con una impotencia enorme, defraudado y casi sin saber reaccionar.

Así que ignoré al resto de la clase y me dediqué a explicar dirigiédome a la compañera que me estaba atendiendo.

Cuando terminé mi exposición la psicóloga me preguntó que como me había sentido; yo le contesté que muy mal, y muy nervioso y si me ocurría eso en una clase real, les dejaba plantados e iba al director de la escuela a decirle que no volvía a dar ninguna clase más.

Estuvimos viendo el video y realmente no me llegué a ver nervioso cosa que corroboraron los demás. Me preguntó que cuantos estaban atendiendo a mi explicación yo le contesté que una sola persona. La psicóloga me dijo que excepto los dos que se estaban intercambiando miradas, los demás eran todo oidos, cosa que yo puse en duda, pero me demostraron que efectivamente habían estado atentos a mi explicación.

Conclusiones:

Para el profesor, que no todo lo que se observa en un aula es cierto, tanto en un sentido como en el otro y que el dar un grito a tiempo para tratar de llamar la atención puede ayudar mucho.

Para los alumnos, que no solo hay que escuchar, además hay que demostrarlo, con lo que el profesor se sentirá más a gusto y relajado.

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20 respuestas a Anotaciones pedagógicas

  1. m ; ) dijo:

    Siempre hay alguien que se duerme en la primera fila ; )

  2. unjubilado dijo:

    m ¿Mariano? Bueno entonces la cosa es más fácil se le tira el libro más gordo que tengas a mano y seguro que aciertas.

  3. caboblanco dijo:

    A ver si nos damos cuenta de una vez que la educación es voluntaria y debe surgir de la iniciativa del individuo. El que no quiera aprender, a la cafetería o a convocar botellones por sms, que luego lo pagan los demás 🙂

  4. sacri dijo:

    A veces miramos y no vemos, otras oimos, pero no escuchamos.Bien es cierto lo que dice caboblanco, de que la educación es voluntaria, pero si estamos en clase, por lo menos, debemos ser educados y respetuosos con el profesor-a, porque él, está ahi para hacernos un bien y si no lo creemos asi, con tal de no asistir…..pero algún dia se arrepentirán, espero y deseo que se den cuenta antes, de lo que
    hacen.
    Tú lo hiciste muy bien, !te admiro!

    Un saludo

  5. mistica dijo:

    Bravo por tí, aunque el mal rato no te lo quitará nunca nadie.

  6. Carmen dijo:

    Los educadores deben estar preparados para esto. La mayoria de enseñanzas que imparten se pierden como el que predica en el desierto, pero sólo con que haya una sola persona que las aproveche, ya habrá valido la pena.
    Yo, hubiera actuado igual…

  7. Julio dijo:

    La verdad es que para el profesor, independientemente de que le atiendan, el que estén en una actitud que no lo parezca, debe saberle a cuerno quemao.
    Un abrazo

  8. almena dijo:

    cómo me has recordado alguna experiencia propia.
    Sí, puede llegar a producir tensión nerviosa, sobre todo a los que actuamos de «colaboradores», lo que implica no tener demasiada experiencia en el arte de enseñar…

    un abrazo!

  9. nina dijo:

    Tanto el educador como el educado,como el médico, político,electricista, o persona dedicada a cualquier profesión si no tiene esa inclinación o aptitud hacía el papel que desempeña, mejor que se quede es su casa,porque esa actitud o inclinación se nace con ella no se hace.El verdadero educador siempre tiene recursos para solucionar los problemas que se le presenten.Es necesarío reciclarse por los avances de la ciencia pero sigue siendo un profesional.
    Discrepo de las opiniones de Caboblanco y Sacri la educación ha de ser obligatoria,pero no sangrante, es asi y mira como andamos ,si es voluntaría y encima los pdres ni caso, un caos, por eso hacen falta educadores preparados y profesionales. Lo digo por experiencia.Besos Nina

  10. Sirenita dijo:

    Yo he dado clases particulares y todavía recuerdo la sensación frustante de sentirte ignorada. Además es muy incómodo cuando la gente cuchichea, no solo es molesto, sino que interrumpe incluso la explicación. Y es que a veces hay que ponerse en el otro lado para entender.

    Un beso.

  11. Andrea Recol dijo:

    Interesantes conclusiones! Las tendré en cuenta, aunque mis alumnos si no atienden, se enterán. Besitos

  12. unjubilado dijo:

    Caboblanco La educación hasta una determinada edad es obligatoria y precisamente en los institutos es donde peor se comportan los crios a todos los niveles. En el caso que nos ocupa efectivamente era voluntaria y nunca me había pasado algo así. En carreras de nivel medio o superior ahí te doy la razón el que no quiera estudiar que no vaya a perder el tiempo.
    Saludos

    Sacri En parte te contesto como a Caboblanco y no lo hice del todo bien ya que por ejemplo si doy un grito y les cuento algo en voz baja, posiblemente hubieran -al menos momentáneamente- prestado más atención.
    Saludos

    Mistica Hoy en día los educadores lo tienen bastante mal, lo nuestro solo fué un simulacro.
    Un saludo

    Carmen Tuve un compañero PNN de la Universidad de Madrid, que me comentó que él se había salido de la enseñanza primero por que lo pasaba muy mal y cuando se acostumbró daba la clase para dos o tres que estaban en primera fila, con lo que decidió dejar la enseñanza.
    Saludos

    Julio Tu bien sabes que las clases que yo daba eran bastante amenas y que cualquier duda o pregunta que se me hacia, si no la sabía de momento y por no perder el tiempo, tomaba nota y al día siguiente quedaba solucionada; ello implicaba que a veces toda la tarde estuviera consultando manuales o haciendo pruebas con el ordenador.
    Saludos

    Almena Desde que entré en la compañia he dado clases a mis compañeros. Cuando llegaba uno nuevo al equipo, lo primero que me decía el jefe era -Emilio, tienes dos jornadas para poner al día a este nuevo compañero-. He tenido alumnos listos y menos listos, pero con todos ellos me adaptaba ya que todos prestaban atención, pero en el ejemplo que nos ocupa la decepción fué frustrante.
    Abrazos

  13. unjubilado dijo:

    Nina Tienes razón, pero se puede ir mejorando.
    Mira a mis 21 años entré en la compañia, saqué el número 1 de mi promoción y pude escoger plaza el primero, me fuí a Salinas de Medinaceli a mitad camino entre Zaragoza(mis padres) y Madrid (mi novia), los que vinieron de personal para tomar nota de las plazas, pensaban que este pueblo iba a quedar desierto, sin embargo me acompañaron tres compañeros más (para que les preparara para el curso de operador), yo estudiaba lo justo para contestar a las preguntas que ellos me iban haciendo, a los 6 meses que salieron convocatorias había aprobado para operador.
    Con ello quiero decirte que hasta entonces nunca había dado clases, debía de ser una condición innata.
    Me imagino que a tí como profesora se te dieron muy bien las clases.
    Besitos

    Sirenita Dar clases particulares en grupos reducidos tiene la ventaja de que se pueden controlar mejor, pero a veces dan ganas de dejarlo todo. Por ello las clases de pedagogía a mí particularmente me gustaban mucho (estas eran obligatorias para los colaboradores)
    Besitos.

    Andrea No me digas que a tus alumnos les das un guantazo cuando no te atienden. No, ya sé que no, eso de «la letra con sangre entra» afortunadamente ha pasado a mejor vida.
    Un beso

  14. muralla dijo:

    Ay, compadre, cuánta razón llevas…
    Besos

  15. Yo he dado clases durante muchos años, y cuando había barullo y no me atendían, solía bajar el nivel de voz poco a poco, hasta que casi no se me escuchaba. Generalmente al poco rato se callaban y atendían.

    Y si la clase estaba en silencio pero no atendían (como te pasó a ti), hacía un ruido fuerte (tiraba un libro, golpe en la mesa o en la pizarra, etc). Casi siempre era efectivo.
    Pero es cierto , que frustra un poco…

  16. unjubilado dijo:

    Muralla Ya sé que te has visto en esos trances y seguramente mucho peores, yo tuve suerte ya que mis alumnos eran de los que de verdad querían aprender.
    Besitos amiga compadre.

    Gabriel ¡Si señor!, esa es la manera de dar una clase para que los alumnos presten atención. En mi caso no tuve que recurrir a esas técnicas, incluso tenía fama de hablar demasiado alto, pero siempre cambiando de tono y por supuesto lo primero que les decía era que quería que me hicieran preguntas, ya que ello rompía la monotonía y además les solucionaban casos reales que a mí ya me habian ocurrido, por supuesto tratando de conseguir los objetivos del curso.
    Saludos.

  17. RosaMaría dijo:

    Pues por mi experiencia como profesora de música…, de gimnasia, de «actividades prácticas» no sé como se rotula aquí imaginate, de cátedra en cátedra, creo que para llegar a captar a los alumnos, a veces hay que empezar por algo que les interese para llevarlos luego a tu terreno.
    Para llamar la atención un profundo silencio también los hace mirar con cierto asombro y atención.
    Me has traído hermosos recuerdos de mi época docente. Gracias

  18. unjubilado dijo:

    RosaMaría Yo tenía fama de buen profesor colaborador, pero siempre se me escapaba algo y los propios alumnos me ayudaban a mejorar.
    Saludos

  19. lanza dijo:

    Muy bueno el trabajo de la experta en conducta. Hizo visible y vivída la situación.

  20. unjubilado dijo:

    lanza Era una buena psicóloga, aprendí mucho de ella.
    Saludos

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