La única superviviente

Juliane KoepckeJuliana Koepcke tenía 17 años cuando el 24 de diciembre de 1971 embarcó en el vuelo 508 de LANSA para ir de Lima a Pucallpa, donde pasaría las Navidades con su padre. Pero ocurrió lo inimaginable: el avión voló directamente hacia una tormenta eléctrica.

Un rayo hizo explotar el aparato y Juliane, todavía atada a su asiento, se precipitó al suelo desde tres mil metros de altura. Su supervivencia sigue siendo un milagro. La madre de Juliana fue una de las noventa y una interfectas, y ella la única persona que salió con vida del siniestro aéreo.

Durante once días, la adolescente se arrastró y caminó sola a través de la selva amazónica peruana, luchando, presa del hambre y la desesperación, por salir adelante. Los anélidos se cebaban en sus heridas, pero ella consiguió sobrevivir una vez más y hoy es una científica intensamente atraída por la tierra que amenazó con llevársela. La película » Aún Ocurren Milagros » (1974) está basada en la historia. La historia de Koepcke también se contó en 2000 en el documental “Alas de Esperanza” del director alemán Werner Herzog.

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8 respuestas a La única superviviente

  1. ¿Y no hubiera sido mejor que se quedara al lado del avión? Porque seguramente lo buscarían.

    • unjubilado dijo:

      -Senior citizen- Me temo que no, la distancia en línea recta desde Lima a Pucallpa, es de unos 486 Km, un poco menor que la de Granada a Zaragoza, excepto los primeros 200 Km, el resto es selva amazónica y hay que tener presente que en el año 1971, no existían los medios actuales de transportes, ni localización de incidencias por medio de satélites, ni tampoco se tenían medios para recorrer y tratar de buscar en una enorme zona amazónica un avión seguramente partido en trozos que ni siquiera se hubiera podido ver desde el aire.

  2. Susana dijo:

    Es todo un milagro. Un beso

  3. Frajayo dijo:

    De estas aventuras, líbreme Dios. Ponen los pelos de punta y muchas veces cuando iba a tomar un avión pasaba por mi imaginación catástrofes de este tipo . Sin embargo no encajaba como superviviente, sino que la fatalidad hacía presa en mí y quedaba amojamado con los restos del avión. Celebro que esta señora tuviera un desenlace, una vez superadas todas las circunstancias, feliz.

  4. Un drama terrorífico. No solo en cuanto a los momentos previos a su caída sino en esos días interminables que pasó en la selva en condiciones espantosas. La capacidad humana para enfrentarse a lo más tortuoso y salir adelante es asombrosa.

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