Lluvia

LluviaQue llueva, que llueva,
la Virgen de la Cueva,
los pajaritos cantan,
las nubes se levantan,
¡Que si, que no,
que caiga un chaparrón!…

La lluvia es buena para los campos, para los árboles, para las plantas, es necesaria para que los manantiales no se sequen, los acuíferos no se agoten, en forma de nieve se va acumulando en las montañas y en primavera tendremos los torrentes y los ríos con agua suficiente. Pero que no sea torrencial, ya que sería peor el remedio que la enfermedad.

Os dejo con un poema de Federico García Lorca (1898 – 1936).

Se puede escuchar aquí.

La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.

Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante.

Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe.

La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de un mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne.

El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales.

Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre.

Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.

¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacifica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas caes!

¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres.

El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentágrama sin clave.

Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte.

¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje!

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5 respuestas a Lluvia

  1. Marian dijo:

    Hola Jubilado, gracias por el precioso poema.
    La lluvia como tu bien dices es necesaria y aunque nos moleste hemos de alegrarnos cuando llueve, eso significa que la vida podrá continuar desarrollándose con naturalidad.
    De todas formas que no se anime demasiado (me refiero a la lluvia) que yo ya he padecido varias inundaciones y no deseo otra más.
    Saludos.

  2. Gaviota dijo:

    Hola Emilio, gracias por el poema. Cómo has estado? todo bien? hace rato no pasaba por aquí. Te mando un abrazo!

  3. CARINA dijo:

    la poesia es muy linda..
    aunque si llueve se me moja el pelo ya no me queda nada romantico!!!
    besos grandes

  4. Nuria dijo:

    Hola jubi. Parece que la lluvia nos acompaña, la lluvia y la nieve. Dicen que año de nieves, año de bienes. No está mal para un año de crisis. Besos

  5. Pau dijo:

    Jubi yo conocía la canción de otro modo O_O

    Que llueva, que llueva
    la vieja está en la cueva
    los pajaritos cantan
    la vieja se levanta
    que si! que no!
    que caiga el chaparron bom bom 😉

    te dejo una canción de lluvia del sur de Chile 🙂

    besos y un abrazote 🙂

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