Sigue habiendo buena gente

Camilo, el nuevo héroe de Calahorra: «Puse el cerebro en silencio y actué»

Camilo Medina es el protagonista de la semana en Calahorra. Graduado en Psicología, este joven no dudó en escalar dos pisos para poner a salvo a una mujer en riesgo de caer al vacío desde su terraza de la calle Padre Lucas.

Un golpe de azar situó a Camilo en el lugar preciso y en el momento indicado: «Hace mucho tiempo que no iba a echarles una mano a mis padres, pero ayer estaba allí ayudándoles en la tienda», recuerda, reconociendo que todo sucedió tan rápido que aún no es capaz de asimilar lo que pasó en unos pocos minutos.

«Entró mi padre en la tienda diciendo que había una mujer que se iba a caer del balcón y salimos todos enseguida», relata con la sonrisa del que sabe que ha hecho lo que debía. Lo primero que hicieron los testigos del suceso fue retirar la terraza del bar que había justo debajo y colocar la furgoneta del negocio familiar para minimizar el golpe en caso de que la mujer no aguantase encaramada al balcón.

«Entonces me acordé de la escalera que tenemos en la tienda y decidí que había que subir a meterla dentro de casa», cuenta. «Recuerdo que mi padre me dijo que no lo hiciese, que si estaba loco, pero creo que apagué el volumen del cerebro porque a partir de ese momento ya no escuché nada», dice.

Subió al primer piso. «Me di cuenta de que justo tenía a la mujer encima y que si intentaba subir por esa zona podía asustarse, así que busqué otra opción». Así, decidió ir hasta el otro lado de la terraza y utilizar la caldera del primer piso para poder subir así a la segunda planta: «Tuve la suerte de que había una barra en el primer piso, que supongo que era de un antiguo toldo, y así pude ir sujetándome».

Enseguida el joven rescatador se dio cuenta de que Elvira sufría algún tipo de trastorno mental, por eso quiere aprovechar para hacer hincapié en la necesidad de “cuidar la salud de nuestros mayores”.

La mujer vive con una hija, su marido y su nieta, pero estos se habían ido a trabajar y se encontraba sola en casa. Acceder desde el rellano no fue fácil. La puerta principal estaba cerrada con llave desde fuera. Los agentes indicaron al joven que buscara algún juego por cajones de la casa para abrir, “busqué por todos los lugares que se me ocurrió, pero no encontré ninguno”, recuerda.

Finalmente, la patrulla llamó a un familiar que trabajaba en un bar cercano y “en 20 minutos se presentó el yerno en el domicilio abriendo la puerta”. Así la anciana pudo ser trasladada y atendida en un hospital. “Su familia está súper agradecida”, reconoce entusiasmado.

Visto en nueve cuatro uno

Esta entrada ha sido publicada en Anotaciones y etiquetada como , . Guarda el enlace permanente.

10 respuestas a Sigue habiendo buena gente

  1. Susana dijo:

    Suerte que pasaba por allí. Un beso

  2. El muchacho es muy ágil, pero la anciana no se como pudo ponerse en esa postura…

  3. Sara O. Durán dijo:

    Excelente proceder de Camilo. Fue un ángel para la señora.
    Feliz domingo. Un abrazo.

    • unjubilado dijo:

      -Sara O. Durán- Hay que tener sangre fría y estar en buena forma para subir esos dos pisos por la fachada.
      Lo mismo te digo, disfruta este domingo y la semana que viene.
      Un abrazo

  4. En estas situaciones, la adrenalina vence a la reflexión y las personas son capaces de realizar acciones que se escapan al entendimiento. Afortunadamente, Elvira contó con un ángel sin alas pero con inciativa.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *