Encendido del pebetero

Barcelona 92: Así se gestó la gran “mentira” del encendido del pebetero olímpico

La inauguración de los Juegos Olímpicos Barcelona 92 estuvo protagonizada por el encendido del pebetero; esta es la historia que hay detrás.

Estadio Olímpico de Montjuïc, 25 de julio de 1992. 22:38 horas. Juan Antonio San Epifanio -Epi – recibe la antorcha de manos del palista Herminio Menéndez y recorre con parsimonia los metros finales. El último trayecto del fuego olímpico no será terrestre, sino aéreo. Antonio Rebollo, arquero paralímpico de 36 años, será el encargado de lanzar la flecha que culminará el proceso y marcará el comienzo oficial de las olimpiadas.

Aquel 25 de julio de 1992 pasó a la historia como el día en que una flecha fue lanzada a varios metros de distancia del pebetero para poder encenderlo y así dar como inaugurados los Juegos Olímpicos de 1992; sin embargo, nada más falso que esto.

Años después del gran encendido se pudo saber que en realidad esa famosa flecha nunca cayó dentro del pebetero. La saeta sobrevoló la estructura y pasó de largo para caer en una zona fuera del estadio mientras otra persona prendía el haz de gas del pebetero para que este encendiera la llama. Todo estaba fríamente calculado en la mente de Reyes Abades (fue un especialista en efectos especiales cinematográficos español).

22:40h. El portador enciende la flecha. Haciendo gala de una sobrecogedora sangre fría, Rebollo se toma su tiempo para colocarse en la posición correcta, de cara al pebetero, situado a 86 metros. De vuelta a la pista, incluso Epi parece haber olvidado por completo que porta uno de los objetos más codiciados de la vida de cualquier deportista. La antorcha sigue encendida, pero ya solo existe la flecha. Últimos segundos. El tiempo se para.

El resto de la historia lo conocemos al dedillo: los gritos de júbilo, la apoteosis colectiva. La trayectoria de la flecha ha dibujado un arco casi perfecto y el fuego corona ya el imponente estadio construido para la ocasión. Rebollo acertó… ¿o no?

Lo cierto es que la flecha nunca debió llegar al pebetero. Sólo tenía que pasar por encima, creando la ilusión del encendido, como se puede apreciar en la única toma alternativa, registrada por Clot TV (a partir del minuto 1:04). Se trataba de una maniobra televisiva perfectamente orquestada ideada por el experto en efectos especiales, Reyes Abades. Dos de sus colaboradores se situaron en el exterior de recinto para recoger la celebérrima flecha, como en tantos ensayos previos. El fuego habría brotado sí o sí. De hecho, el pebetero ya estaba encendido, solo que al nivel mínimo de gas.

Para obrar el milagro, la cámara debía estar colocada en un lugar estratégico. Abades fue inflexible en este aspecto: debía existir un único plano de la secuencia para no desvelar el truco. Todo funcionó a la perfección. La maniobra fue concebida de principio a fin por este especialista del cine, que se vio obligado a experimentar con varios tipos de flechas para lograr que esta nunca se apagara.

El destino de la saeta, uno de los objetos más codiciados del evento deportivo, obra hoy en su poder. Años después del evento, Abades recibió un requerimiento por carta para devolverla. El COI quería que formara parte del Museo Olímpico de Barcelona, de reciente apertura. El organismo olímpico recibió una rotunda negativa por respuesta. 25 años después del gran truco de Barcelona 92, la flecha sigue a buen recaudo, en Torrejón de Ardoz. Abades asegura que será un legado para sus hijos, junto al truco más célebre del deporte español.

El arquero y el relevista: 30 años de Barcelona ’92. Antonio Rebollo y Juan Antonio San Epifanio, Epi, reviven para ‘La Vanguardia’ el momento más icónico de los Juegos de Barcelona, el encendido del pebetero aquella noche mágica del 25 de julio de 1992. (En esta ocasión con otro fallo, la puesta en marcha del riego del estadio)

El que desee ver toda la información puede pulsar en este enlace.

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14 respuestas a Encendido del pebetero

  1. ester dijo:

    Al principio nos lo creímos, nos gustó pensar que era posible, pero fue una mentira. Abrazos

  2. Susana dijo:

    No tenía ni idea de la trampa. Un beso

  3. Sara O. Durán dijo:

    Fascinante ilusión óptica. Gran mérito haberla logrado.
    Un abrazo.

  4. Quedó muy bien y eso es lo que importa. Que también hace falta mucha destreza para lanzar la flecha de esa forma.

    • unjubilado dijo:

      -Senior citizen- La verdad es que en la retina de cientos de millones de personas que vieron el espectáculo por televisión tenía que ser un disparo perfecto por ello cualquier método valía.

  5. Estaba claro que no se podía fallar y eso significaba que estaba todo muy pensado. Lo de Reyes Abades no lo sabía, pero sí que sé de su trayectoria cinematográfica.

    • unjubilado dijo:

      -Una mirada…- Mira lo que opinó Antonio Rebollo, aquel lanzamiento hizo que perdiera opciones de ganar medallas en los Juegos de Barcelona, puesto que perdí mi técnica. Había pasado tanto tiempo entrenándome con aquel arco más gordo, con las flechas gigantes, que no tenía la técnica ideal para la competición, luego no pagaba ni una ronda de cervezas en los bares, los taxistas no me dejaban pagar… Y los deportistas olímpicos querían fotos conmigo. Yo, por suerte, nunca dejé el taller de ebanistería, pero estuve dos años con problemas psicológicos, sintiendo que, una vez había hecho el trabajo, me habían abandonado

  6. Piruja dijo:

    Hola, pues en ese momento nos lo creímos como tontos, luego con el tiempo ya se dijo lo que aquí nos dejas, lo que no sabia es que fue idea del especialista de cine, pero si no fue la flecha la que encendió el peletero para que la guarda?, todo el mundo sabe que fue mentira.

    Besos.

    • unjubilado dijo:

      -Piruja- En realidad hasta hace unos días yo tampoco lo sabía, pero al leer una pequeña nota empecé a informarme.
      La flecha tiene un gran valor emocional ya que fue la que, en teoría, encendió el pebetero, habiendo pasado por encima para crear el efecto que todos vimos. Fueron muchas las flechas probadas y una solo la que se escogió para la «hazaña»
      Besos

  7. Laura.M dijo:

    Bien por Abades. Todo tenía que salir perfecto. Luego nos lo aclararon. Paco los vivió alli de servicio.
    Fueron unos juegos inolvidables.
    Un abrazo.

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