Wojtek, el oso que luchó contra los nazis (II)

Viene de esta entrada.

En Alejandría, debían embarcarse rumbo a Italia pero los británicos no permitían que viajara ningún animal a bordo del buque, por lo que Wojtek debía quedarse en Egipto. Naturalmente, los soldados polacos no estaban dispuestos de ningún modo a dejar atrás a su amigo, por lo que decidieron alistarlo en el Ejército polaco, proporcionándole toda la documentación pertinente, como si de un soldado recién alistado se tratara.

El encargado de permitir el embarque examinó con detenimiento las credenciales del plantígrado y haciendo gala de la proverbial flema británica, invitó al animal a subir al barco dándole una palmada en el hombro.

La historia contada en ruso (mal traducida por google con gran cantidad de fotos pulsando en el enlace).

Los polacos entrarían en combate en Monte Cassino en el mes de abril, uniéndose a soldados de muchas otras nacionalidades. Allí, las posiciones avanzadas en los abruptos peñascos de la zona debían ser abastecidas de alimentos y munición a través de estrechos y peligrosos caminos, por lo que el acarreo del material debía hacerse con mulas. Mientras los polacos estaban bajando cajas de un camión para cargarlas luego sobre las mulas , Wojtek se acercó al vehículo y se puso en pie sobre las dos patas traseras, mientras que con las delanteras intentaba acercarse a las cajas de material. Sus compañeros, maravillados por la escena, interpretaron que Wojtek trataba de decirles. “Dejadme a mí este trabajo. ¡Puedo hacerlo!”.

Los soldados se tomaron este gesto como una muestra de que el animal quería ayudar y, aprovechando su fuerza, cargaron y ataron a sus espaldas los paquetes más pesados, a partir de entonces se pudo ver al animal transportando hasta sus compañeros municiones para sus fusiles o agua y comida para las posiciones de primera línea. Se acababa de convertir en un héroe.

Una vez finalizada la contienda, los soldados polacos fueron trasladados a Gran Bretaña y, como no podía ser de otro modo, Wojtek fue con ellos. Llegaron a Glasgow, en donde fueron recibidos triunfalmente por la población. Pero la gran atracción era sin duda Wojtek, que desfilaba orgulloso al frente de sus compañeros por las calles de la ciudad escocesa. Ese fue el gran momento de gloria del que era ya popularmente conocido como el Oso Soldado.

Desgraciadamente los soldados se fueron licenciando y el Oso Soldado acabó en el Zoológico de Winfield Park siendo un ejemplar muy famoso durante muchos años.
Sus antiguos compañeros, ahora civiles, le visitaban a menudo; una vez allí, le llamaban por su nombre y el oso, conociéndoles, les saludaba levantando una pata. Algunos de ellos saltaban la valla y pasaban unos minutos jugando con él disputando un combate de lucha libre.

Sin embargo, los años fueron pasando y las visitas de sus amigos se fueron haciendo cada vez menores.

Durante los últimos años de su existencia prácticamente ya no respondía a los estímulos exteriores. Permanecía acostado, impávido ante los gritos del público que requería su atención. Y es que, al parecer, la vida monótona del zoo no era la adecuada para este animal, educado bajo el riesgo y las balas.
Wojtek murió en Edimburgo a la edad de 22 años en 1963.

Fuentes consultadas:
Wikipedia
ABC
Wojtek The Soldier Bear
Vivir Internet
Historia contada por Jesús Hernández en su libro «Historias asombrosas de la Segunda Guerra Mundial»

Esta entrada fue publicada en Anotaciones y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

11 respuestas a Wojtek, el oso que luchó contra los nazis (II)

  1. Ester dijo:

    Tu comentario me ha dejado intrigada, me lo puedes explicar por favor. Saludos

  2. Ester dijo:

    Hola, ya he leído tu respuesta, sigo intrigada, ¿Cómo se hace? Se me ocurre otra acepción para “Autodidacta” =Inculta.
    Saltos y brincos por si lo pillo

    • unjubilado dijo:

      Ester Perdóname, no eres inculta, simplemente te faltan algo de tablas en internet. Google Reader es una agregador de noticias, con el que se puede uno suscribir a todos los blogs y diarios que te puedan interesar de forma totalmente gratuita, yo estoy suscrito al tuyo, por lo que cada vez que actualizas me avisa. En este caso que nos ocupa, no has actualizado, pero has probado un momento a ver como lo verías si publicabas el post y creo que sabes que todo lo que se hace visible un momento en la red queda constancia de ello.
      Espero haberme sabido explicar. Como verás era simplemente un pequeño toque de atención para insinuarte que cuides con los que subes a la red aunque sea brevemente, siento haberte dicho nada, aunque haya sido de manera velada.
      Un saludo

  3. trimbolera dijo:

    La historia es muy bonita y el final del oso, en muchos casos, no es diferente a las personas.

  4. Ester dijo:

    Con mis desconciertos he olvidado comentar que la historia del oso, es la del ser humano, nos implicamos mucho en una cosa y al final la abandonamos, por desidia, por ocupaciones nuevas…
    Un final triste para un animal militar.
    Saltos y brincos y gracias

    • unjubilado dijo:

      Ester No te preocupes, con mis pésimas explicaciones te he mantenido intranquila sin querer, aunque debería de haberlo pensado. En cuanto al oso es lógico, aunque bien hubiera podido hacerse cargo algún soldado polaco que hubiera tenido medios para ello, pero en aquellos tiempos era muy difícil.
      Saludos

  5. Genín dijo:

    Pues a mi me ha parecido una historia interesante y bonita, incluso al final termina uno triste, el oso no se merecía acabar así sus días, estaba acostumbrado a convivir con humanos, claro, por eso terminó mas solo que la una…
    Salud

    • unjubilado dijo:

      Genín La historia es emotiva y con un final que en realidad el oso no se merecía, pero entonces era difícil poder terminar de otra manera, ya que sus amigos eran todos soldados y se supone con poco poder adquisitivo.
      Saludos

  6. Triste y solitario final para tan leal compañero, aunque, desgraciadamente, no muy diferente a la de otros -humanos o no-, vitoreados primero para ser sepultados, tiempo después, en la indiferencia del olvido.

Los comentarios están cerrados.