En mi viaje a Monterrubio (Segovia) pocas son las imágenes que os puedo ofrecer, al poco de llegar nos dicen que es la hora de comer.
La primera imagen es de un jamón de cochinillo y su cabeza, ¡¡pobrecico!! nacer para terminar de esa manera, pero que rico estaba.
La segunda imagen es casi todo el pueblo en mitad de la plaza debajo de un improvisado toldo, que en el momento que empezaron a servir los entrantes y la bebidas, se guardó un respetuoso silencio por los cochinillos cocinados.

– Jubi, “oveja que bala, bocado que pierde“.
Monterrubio tiene según el INE (Instituto Nacional de Estadistica) 70 habitantes, allí conté alguno mas, claro que además de los residentes, estábamos los foráneos que no queríamos perdernos la comida de San Pedro.
La temperatura debajo del toldo rondaba entre los 40 y 42º, cosa que hizo que las bebidas se fueran agotando como si fueran evaporándose.
Las mujeres con los abanicos, los hombres con el vino, calimochos, agua y similares, alguno se quedó jugando a las cartas otros fuimos pasando la jornada, esperando el baile, pero como se celebraba el final de la eurocopa, los músicos no aparecieron y terminamos cada uno delante del televisor, deseando que España ganara.
Y España ganó.
Y así termina la crónica de un viaje anunciado.
Con respecto al coche se portó de maravilla, no era un seiscientos, pero posiblemente esto sea un pequeño post para otra ocasión.
Tags: viaje, cochinillo