
Ha pasado la Semana Santa todos hemos vuelto a nuestras ocupaciones habituales, es hora de rendir cuentas, incluso de contar algún chiste que hemos oído o que nos han mandado por correo. No quiero que nadie se lo tome como una irreverencia, voy con él.
Está el juez Garzón, en la soledad y silencio de su despacho de la Audiencia Nacional, redactando una providencia de 400 folios, cuando, de repente, se ve interrumpido por un extraño sonido, como de alguien que chista:
- “Chisssss, chissssss”
a>