Esta mañana he tenido que ir a viarios sitios andando y en bus, he visto a muchos hombres y mujeres hablando solos por la calle, perdón con un cacharito agarrado a una de sus orejas… en una conversación escuchada en el autobús he llegado a oír “Si, voy para allí, ahora nos vemos y te cuento”
En mi época juvenil me decían “mesache ve a decirle al tío Julian que le toca regar en un par de horas” ello equivalía a salir corriendo a casa de Julian a comunicarle que podía regar su huerto.
En ocasiones mi padre me decía, ve a la panadería a reservar para mañana un par de barras de pan, que tendremos invitados y que nos reserven el periódico de mañana.
Yo corría para cumplimentar la orden de mi padre, hacía ejercicio, corría para que en la panadería no hubieran cerrado y una vez hecho el encargo volvía con la satisfacción del deber cumplido.
Pero ahora esos cacharitos me recuerdan una vez que parafraseé a Quevedo:
érase un móvil muy largo y bien grandón,
érase ya de tercera generación,
érase un cacharro bien agarrado…
Lo podéis leer en este enlace.
Y yo me pregunto ¿de verdad es necesario ir con el móvil (celular) a todos los sitios?
– Jubi, te vuelves viejo, el móvil es un gran invento y sirve para que te puedan localizar en un momento de apuro.
Tienes razón, desde hace tres meses cuando salgo de casa lo llevo encendido, esperando que nadie me llame, pero el invento lo llevo en el bolsillo.
La imagen del periódico El Pais.
a>