Un detective privado contratado por la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) se cuela en una boda para grabar las canciones que allí suenen.
El salón de bodas fue condenado a pagar 43.179 euros de canon musical, pero la sentencia del juzgado de lo Mercantil de la capital hispalense declaró nulo el vídeo por ser un “acto privado y reservado”
El tiro le salió por la culata, ya que la Agencia Española de Protección de Datos ha multado con 60.101 euros a la SGAE por la grabación.
La guardarán para colgarla en YouTube?
La noticia en el periódico El Mundo.
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