en tu balcón sus nidos a colgar,
y, otra vez, con el ala a sus cristales
jugando llamarán;
pero aquéllas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquéllas que aprendieron nuestros nombres…
ésas… ¡no volverán!
Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870)

Este poema o rima, viene a cuento de una pequeña anécdota que me ha ocurrido esta mañana.
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