La rana que no sabía que estaba hervida. (Olivier Clerc)

LibroOlivier Clerc : Nacido en 1961 en Ginebra, actualmente vive en la Borgoña francesa. Editor, escritor y traductor, es especialista en bienestar y desarrollo personal.
En sus diferentes libros, ha ido tocando las más diversas disciplinas –filosofía, medicina, religión, psicología–, siempre con el mismo objetivo: contribuir al equilibrio de la persona.

Comienza la fábula : Imagínate una cacerola llena de agua fría en la cual nada tranquilamente una pequeña ranita.
Un pequeño fuego se enciende bajo la cacerola, y el agua se calienta lentamente.

El agua despacio, despacio se va poniendo tibia, y la ranita encuentra esto más bien agradable, y continúa nadando. La temperatura del agua sigue subiendo…

Ahora el agua está caliente, más de lo que la ranita pueda gozar, se siente un poco cansada pero no obstante eso no le asusta.
Ranita
Ahora el agua está verdaderamente caliente y la ranita comienza a encontrar esto desagradable, pero esta muy debilitada, entonces soporta y no hace nada.

La temperatura continúa subiendo, hasta cuando la ranita termina simplemente…
cocinándose y muriendo.

Si la misma ranita hubiera estado metida directamente en el agua a 50 grados, con un golpe de sus patas inmediatamente habría saltado fuera de la cacerola.

Esto demuestra que, cuando un cambio viene de un modo suficientemente lento escapa a la conciencia, y no provoca en la mayor parte de los casos ninguna reacción, ninguna oposición, ninguna revuelta…

Si miramos lo que sucede en nuestra sociedad desde hace algunas décadas, podemos ver que estamos sufriendo una lenta deriva a la cual nos estamos habituando.

Una cantidad de cosas que nos habrían hecho horrorizar 20, 30 o 40 años atrás han sido poco a poco banalizadas, y hoy preocupan apenas, o dejan directa y completamente indiferente a la mayor parte de las personas.

En nombre del progreso, de la ciencia, y del aprovechamiento, se efectúan continuos ataques a las libertades individuales, a la dignidad, a la integridad de la naturaleza, a la belleza y a la felicidad de vivir.

Lentamente, pero inexorablemente, con la constante complicidad de las víctimas, inconscientes, o quizás incapaces de defenderse.

Las negras previsiones para nuestro futuro en vez de suscitar reacciones y medidas preventivas, no hacen más que preparar psicológicamente a la gente para aceptar las condiciones de vida decadentes, y también dramáticas.

El martilleo continuo de informaciones por parte de los medios satura los cerebros, que no están ya en condiciones de distinguir las cosas.

Cuando hablé de esto por primera vez, era pensando en el mañana…

¡¡¡ Ahora es para HOY !!!

¡ Conciencia o cocción, debemos elegir !

Entonces, si no estás como la ranita ya medio cocinad@, da un saludable golpe con tus patas ¡antes que sea demasiado tarde!

ESTAMOS MEDIO COCINADOS, ¿ O NO ?

Esta entrada fue publicada en Desclasificados y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a La rana que no sabía que estaba hervida. (Olivier Clerc)

  1. Leodegundia dijo:

    Posiblemente este señor tenga razón en sus teorías y ya estemos medio cocinados.

  2. unjubilado dijo:

    Leodegundia Con la que está cayendo creo que estamos fritos.

  3. Gabriel dijo:

    Es real,,muy bueno. –

  4. Luis Cena dijo:

    Creo que las ranas que puedan saltar, le dirán a otras ranas que el momentáneo bienestar de la cacerola es un engaño, quizá con el tiempo y la experiencia hagan un acuerdo con el cocinero, por ejemplo: Sacrificamos nuestras ranas malas a cambio de un bañito tibio para las buenas.

    • unjubilado dijo:

      Luis Cena No estaría mal el acuerdo que propones, lo malo es que quizás viajando desde Argentina no daría tiempo para salvar a las ranas buenas.
      Gracias por la visita y el comentario

Los comentarios están cerrados.