La leyenda del Leprechaun

leprechaun – Jubi, o nos explicas que es eso de leprechaun o no te seguimos.

Perdona, tienes razón, el otro día escribiendo sobre «La leyenda de San Patricio y los duendes«, surgió la figura del leprechaun, así que voy con ello.

Un leprechaun o lepracaun es un tipo de duende o ser feérico —criatura de naturaleza dual: material y espiritual— masculino que habita en la isla de Irlanda. Los leprechauns son criaturas que pertenecen al folclore y a la mitología irlandesa, y se dice que habitan en Irlanda junto a todas las criaturas feéricas, los Tuatha Dé Danann y las otras gentes legendarias desde antes de la llegada de los celtas.

Normalmente adoptan la forma de hombres viejos que disfrutan realizando travesuras. Su oficio es el de fabricar o arreglar zapatos. Se dice que son muy ricos, ya que custodian muchas calderos de barro llenas de tesoros que fueron enterradas en periodos de guerra.

Según la leyenda, si alguien logra fijar la mirada sobre un leprechaun, éste no puede escapar, pero en el momento en que se retira la mirada, desaparece. Suelen dejarse ver cuando sale el arco iris, al final del cual esconden su “tesoro”

LeprechaunCuenta la leyenda que un granjero se encontraba trabajando en sus tierras cuando descubrió por casualidad a un hombrecillo que se escondía bajo una hoja. Convencido de que se trataba de un leprechaun, el granjero lo capturó enseguida para poder preguntarle dónde tenía escondido el oro. El leprechaun sólo deseaba que le liberasen, por lo que enseguida le reveló que su tesoro se hallaba oculto debajo de un arbusto cercano.

El granjero, sin dejar escapar al duende de su mano, caminó hacia el arbusto donde estaba escondido el oro, pero al llegar allí encontró cientos de arbustos idénticos. Como no tenía a mano ninguna herramienta para cavar, se quitó uno de sus calcetines rojos y lo ató a una rama para marcar el arbusto que el Leprechaun le había señalado.

– Voy a casa en busca de una pala- dijo el granjero. A lo que el duende respondió:- Yo ya he cumplido con mi parte. Ya sabes donde está el oro, no me necesitas, por lo tanto puedes dejarme libre.
– Antes debes prometerme que no quitarás el calcetín, ni te llevarás el oro- añadió el granjero.
-Tienes mi palabra de duende.

Sin embargo, el granjero no contaba con la astucia del duende. El pequeño Leprechaun cumplió con su palabra, cuando el granjero regresó al campo a los pocos minutos el calcetín que el había colocado para marcar el arbusto del oro no había desaparecido, pero el duende había colocado calcetines rojos idénticos en cada uno de los arbustos, ¿cómo averiguaría ahora donde estaba el oro?

La gente suele decir que los leprechauns son muy pequeñitos, pero el corazón que albergan es enorme y lleno de ganas de hacer travesuras.

Otro cuento típico empieza con un viajero que sigue el débil sonido de un martillo, proveniente de un espeso bosque. Cuando el leprechaun ve que le han descubierto, suele mostrarse amable hasta que su visitante le pide que le diga dónde esconde el oro. Entonces puede agarrar un berrinche tremendo, niega tener oro y señala un imaginario enjambre de abejas o un árbol a punto de desplomarse, o hace lo que sea para distraer a su captor. En el mismo instante en que el humano le quita los ojos de encima, el leprechaun se esfuma. Si falla este truco, le quedan aún muchos recursos. Por ejemplo, puede volverse sorprendentemente generoso y, en un abrir y cerrar de ojos, comprar su libertad con una bolsa repleta de monedas de oro. Pero cuando los leprechaun los rocían con el oro, es mejor no endeudarse demasiado pronto, pues su regalo se convierte enseguida en cenizas o desaparece por completo.

Fuentes consultadas :
Wikipedia
En Clave de Niños
Fotos de Wikipedia de licencia libre.

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18 respuestas a La leyenda del Leprechaun

  1. Ester dijo:

    Ya que son bajitos y viejos Dios los premia con la astucia. Abrazos

  2. Genín dijo:

    Si no fuera por que son muy espirituales, Montoro se les parecería un huevo ! 🙂
    Salud

  3. Laura. M dijo:

    No la conocía jubi, me ha gustado. Listos que son 😉
    Un beso

  4. Ligia dijo:

    ¡Qué listos los leprechaun! Son un poco malucos… Abrazos

    • unjubilado dijo:

      Ligia Más que malos, yo los veo un poco mezquinos y tacaños. Claro que si los comparamos con nuestros políticos son igualicos, aunque físicamente de distinto tamaño.
      Abrazos

  5. Jesús dijo:

    Hasta en las leyendas se meten con los mayores diciendo que hacemos travesuras, y es verdad, pero casi todas de pensamiento.

    • unjubilado dijo:

      Jesús Los mayores, jubilados o los viejos en lenguaje más callejero, somos los grandes conocedores de todas las cosas que pasan y han pasado en este mundo «más sabe el diablo por viejo que por diablo» y es cierto, pero en ocasiones nos aburrimos y la organizamos.

  6. trimbolera dijo:

    La primera vez que supe de su existencia fue en tu blog y mira, también gracias a ti, los conozco mejor.

    • unjubilado dijo:

      trimbolera En ocasiones como en este caso, la escritura de un artículo hace que prepare otro análogo, referenciando al anterior. Así mato dos pájaros de un tiro.

  7. Calandra dijo:

    Lo que queda claro en esta leyenda, como en muchas otras, es la avaricia del género humano, sólo se piensa en ganar dinero rápida y fácilmente.

    • unjubilado dijo:

      Calandra Eso creo que queda muy claro para todos. Y si pensamos un momento, veremos que poquísimos trabajadores han conseguido hacerse ricos con su trabajo y esfuerzo personal y sin embargo muchos que no han dado golpe en su vida han conseguido hacerse millonarios a costa del trabajo y esfuerzo de los demás.

  8. Pues yo sigo quedándome con el trasgu de Calandra que ya lo conozco. Dicen que más vale malo conocido….

    • unjubilado dijo:

      Senior citizen Eso está muy bien, si viajas a la tierra de Calandra, pero si haces un viaje a Irlanda, por muchos Leprechaun, que se te crucen en tu camino, o les veas como escondes sus calderos llenos de oro, no te vas a poder traer ninguno a casa, si no sabes como tratarlos.
      Claro que si viajas con Ryanair, con el exceso de peso del caldero, igual te toca poner dinero de tu bolsillo.

  9. Estas historietas de duendecillos tienen su encanto, independientemente de la edad de quien las lee y/o escucha.

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