La leyenda de Doña Blanca

Albarracín (Teruel)

Pulsar en la imagen para verla más grande.

Albarracín (Teruel), es una localidad preciosa, con una factura medieval, que fácilmente sumerge al visitante en un mundo de leyenda, una sensación que se acrecienta aún más si cabe, cuando llega el atardecer.

La localidad es Monumento Nacional desde 1961 y se encuentra propuesta por la Unesco para ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la belleza e importancia de su patrimonio histórico.

Por eso no es extraño, que sea un escenario ideal, para imaginar hechos extraordinarios, como es el caso de la leyenda de la Torre de Doña Blanca.

Se cuenta que la infanta Doña Blanca, emprendió la huida de Aragón, temerosa de los celos y los miedos que le tenía su cuñada, la reina. De esta forma, llegó hasta Albarracín, donde la familia Azagra, dueña y señora de la población, le acogió con aparente hospitalidad…

En el extremo sur del peñón en que se asienta la Ciudad de Albarracín, junto a la antigua iglesia de Santa María, se alza un grueso y cuadrado torreón. El pueblo le llama «La Torre de Doña Blanca». Ésta torre fue, sin duda, una pequeña fortaleza destinada a vigilar, primeramente, a la mozarabia de la ciudad, situada junto a la sobredicha iglesia, como luego vigiló los movimientos de la judería, que ocupaba el «Campo de San Juan».

En torno a la torre, el peñón se estrecha, y a sus pies, en profundo cauce, discurre el río Guadalaviar, aprisionado por las rocas y por los vallados de pequeños huertecillos. Al otro lado del río, la ingente masa rocosa vuelve a alzarse para dominar desde elevadas cumbres la ciudad, el río y los huertecillos.

Pero la torre de Doña Blanca, guarda entre sus muros, al decir de las gentes, el misterio evocador de la figura triste de una joven infanta aragonesa. Porque Doña Blanca era hermana menor de un príncipe heredero del trono de Aragón. Era una joven ingenua, casta y sencilla, por cuyas prendas no sólo sus padres, los monarcas, sino también toda la nobleza de estos reinos, la idolatraban. Pero la esposa del futuro rey, por la más vergonzosa envidia, la odiaba tenaz y sañudamente.

Y así ocurrió que, al morir el rey, los nobles aclamaron al príncipe heredero, y aquella mujer, que tanto odiaba a Doña Blanca, quedó constituida reina de Aragón. La joven infanta se acogió al lado de su madre, la reina viuda, pero fueron los mismos nobles quienes la aconsejaron que huyera de estos reinos para salvar su vida, refugiándose en la corte de sus deudos los reyes de Castilla.

leyenda de Doña BlancaY sucedió que un día, de paso para Castilla, llegó a Albarracín, acompañada de algunas dueñas y de pocos caballeros, la desgraciada infanta aragonesa. La acogida que a Doña Blanca le dispensó Albarracín fue muy cordial, por cuanto que hasta aquí había llegado la fama de sus virtudes y la noticia de los odios de la reina. La ciudad entera presenció el paso de la vistosa comitiva con sus jinetes y sus escuderos por las calles tortuosas hasta llegar a los palacios de Azagra, Señor de Albarracín, donde se hospedó la joven infortunada. Consigo traía, en cofres forrados de cuero y guarnecidos de hierro, todos sus tesoros de joyas valiosas y preciadas telas. No era bien dejar todo esto en Aragón.

Pasó un día y otro día, y las gentes esperaban con impaciencia poder contemplar de nuevo el rostro de Doña Blanca y ver su lucida comitiva, al menos, cuando dejara la corte de los Azagra para continuar su viaje hacia Castilla. Mas el tiempo pasó… y las dueñas y los caballeros que habían acompañado a la infanta aragonesa emprendieron un día su regreso hacia tierras de Aragón; pero a Doña Blanca… ya nadie la vio jamás.

El pueblo, lleno de sorpresa y admiración, empezó a pensar que la joven había muerto llena de tristeza por su doloroso destierro, y que había sido sepultada secretamente en el famoso torreón que había de llevar su nombre en adelante. Mas nadie supo jamás lo sucedido, porque las gentes de la casa de Azagra y los nobles de la ciudad guardaron el secreto cuidadosamente.

Desde entonces, en todo plenilunio estival, cuando los próximos peñascos recogen el eco de la campana que suena la hora de la media noche, las gentes de Albarracín cuentan que se puede ver salir de la Torre de Doña Blanca una sombra clara, como de rayo de luna, a la manera de la figura de una mujer de blancas y holgadas vestiduras que va descendiendo lentamente por los escarpes de la roca, como si fueran los peldaños de un palacio encantado, hasta llegar a los huertecillos y luego al río, en cuyos cristales se baña, y desaparece para no ser vista hasta otra noche de plenilunio. Es «La Sombra de Doña Blanca«.

Fuentes consultadas : Cai Aragón
Albarracín.org
Wikipedia

Esta entrada fue publicada en Leyendas y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

20 respuestas a La leyenda de Doña Blanca

  1. Esto no pasaría ahora, pues Obama se enteraría en seguida de a donde había ido a parar Doña Blanca.

    • unjubilado dijo:

      Senior citizen Obama lo haría con la connivencia de los mandatarios europeos. Claro que dentro de poco será Putín el que espíe por encima de Obama.
      Hoy en día el que no espía es por que no tiene los medios adecuados para ello, aunque en muchos sitios si les compras una caja de cerillas, te regalan un sofisticado sistema de seguimiento de cualquier tipo de conversación… con traductor automático.

  2. trimbolera dijo:

    Me encantan las leyendas, son como huellas de lo que pasó o no, pero que quedan para siempre en la historia o la imaginación. Gracias.

    • unjubilado dijo:

      trimbolera Como este puente es muy propicio a las hadas y brujas, veremos si encuentro a alguien que me las cuente en vivo y en directo… al lado de un fuego bajo o fogaril y un buen plato de migas.

  3. Ester dijo:

    Me han devuelto mi nombre. no se que paso, limpie de bichos y trastos un ordenador pero no este, pero a lo mejor es corporativismo. Me gustan las leyendas, sentada frente a la chimenea, comiendo boniatos y castañas asadas (ya nadie grita que vende castañas y ya no huelen, las asan con gasolina). Pero ni tengo quien me la cuente de viva voz, ni tengo chimenea, la he leído con un café con leche calentito y me conformo. Me ha gustado . Abrazos

    • unjubilado dijo:

      Ester Con lo lista que tu eres, ¿no se te ha ocurrido pensar que esta noche las brujas andan sueltas y alguna novata ya está haciendo sus pinitos con los blogs de los sufridos blogueros?
      Aunque mi chimenea es de las cerradas te invito a venir a degustarla… esto… quiero decir que tengo más leyendas que te puedo contar delante del fuego, el café y algún bollo también lo tienes asegurado.
      Abrazos.

  4. Genín dijo:

    Pobrecita, y es que ha habido mala gente en todas las épocas 🙁
    Salud

  5. Calanda dijo:

    ¿Y que pasó con los cofres de joyas valiosas y preciadas telas? ¿también emprendieron el camino de regreso a tierras de Aragón? creo que por ahí habría que empezar a investigar.

    Gracias por esta nueva leyenda, soy una enamorada de todas las leyendas sean de donde sean.

    • unjubilado dijo:

      Calanda ¡Que barbaridad y yo sin darme cuenta! El próximo viaje me voy a Albarracín, me hago pasar por historiador y médium clarividente para hablar en la torre con Doña Blanca y de paso voy buscando los tesoros por si acaso aún estuvieran debajo de una baldosa.
      Gracias a ti por leerlas.

  6. Jesús dijo:

    Calanda se ha adelantado a mi pregunta. Si los cofres no salieron, el Señor e Albarracin resulto ser un pillin.

    • unjubilado dijo:

      Jesús Habrá que buscar, investigar y si procede repartir entre los visitantes a este blog, no vaya a ser que debajo de la escalera, en esa esquina que no tiene luz…

  7. Frajayo dijo:

    Volvíamos de Teruel a Pamplona y tanto habíamos oído hablar de la belleza de Albarracín que desviamos nuestra ruta para contemplarlo. Nos encantó a primera vista y eso que no subimos a la población. A pie de carretera y urgidos por el tiempo dedicamos unos minutos a ver su singular conformación. Ahora nos conmueve ese nuevo lance de la historia de doña Blanca que le da un nuevo halo de misterio y recogimiento al lugar.

    • unjubilado dijo:

      Frajayo El pueblo es precioso, dan ganas de hacerse trovador y con la vestimenta propia de la época recorrer sus calles para cantar sus alabanzas y entre descanso y descanso ir buscando los tesoros olvidados de Doña Blanca.

  8. Rosa María dijo:

    Qué duros tiempos para las jóvenes doncellas ante la maldad y envidia de las otras mujeres. Una hermosa historia. Gracias. Saludos.

    • unjubilado dijo:

      Rosa María Tienes mucha razón, pero yo preguntaría, desgraciadamente ¿cuando las mujeres han sido bien valoradas? En puestos de trabajo iguales a los hombres, seguís cobrando menos, la presencia de las mujeres en las altas esferas, puestos directivos y en la administración, deja todavía mucho de desear…
      Un abrazo

  9. Nélida dijo:

    Las leyendas son una parte primordial de la historia, que nos acerca a la misma de una manera más íntima y secreta, desvelando misterios que hoy en día perduran.
    Triste la vida de Doña Blanca, pero preciosa la leyenda.
    Una se imagina esa silueta blanca bajando las escaleras de camino al río.

    Un abrazo.
    P.D: me encanta Teruel y como bien dices, al atardecer, se tiñe de magia.

    • unjubilado dijo:

      Nélida Hay pueblos en España que merecerían más de una visita, la primera para hacerse una idea, la segunda una vez que nos hemos informado de sus particularidades y con un buen libro en la mano ir recorriendo las calles, callejuelas y recovecos que existen, ir leyendo el nombre de las calles, plazas y monumentos e ir coleccionando una cantidad ingente de fotos para estudiarlas de nuevo, y cuando ya en casa, tengamos dudas volver a visitarlo.
      Un abrazo.

  10. Me encantó Albarracín en una visita que hice en el 2008. Un abrazo

Los comentarios están cerrados.