El Pastor de Andorra

El Pastor de Andorra
Pulsar en los gigantes (representan al pastor y su mujer) para escuchar una de las muchas jotas que cantó en vida.

Hace pocos días fallecía con 101 años la voz de José Iranzo, el Pastor de Andorra (Teruel), se apagó el 22 de noviembre de 2016 tras toda una vida en la que dio grandes lecciones no solo de cantar jota sino sobre todo, de humanidad, de humildad y de amor a su tierra, a la que siempre volvía por lejos que se fuera.

«Su vida fue la jota, era pasión, pero su alimento era la ganadería. Cuando se bajaba de un escenario o de un avión, a la hora que fuera, al día siguiente estaba con las ovejas», explica hoy a Efe su nieto, José Luis Iranzo.

Este retrato define muy bien la humanidad del autor, que viajó por medio mundo para cantar jotas en inglés ante Robert Kenedy y que fue capaz de sorprender al líder cubano Fulgencio Bautista en los años cincuenta para luego volver junto a Pascuala, su mujer a la que hoy ha dejado viuda.

Considerado como uno de los mejores joteros de todos los tiempos, comenzó de manera autodidacta mientras cuidaba su rebaño.

Descubierto durante el servicio militar en Zaragoza, allí recibió algunas clases de canto para poder controlar su voz atronadora, con la que ganó todos los premios de la época.

Nacido en Andorra el 20 de octubre de 1915, con ocho años comenzó ya el oficio de pastor después de perder a sus padres y hermanos.

«Aquello le marcó toda su vida, venir de unos inicios tan humildes y recibir tantos reconocimientos a veces llegó a apabullarle» explica su nieto, pero también le enseñó a «aminorar los problemas, nos decía que no discutiéramos por las pequeñas cosas. Eso hacía él y consiguió ser feliz».

Iranzo vivió siempre en el campo, en el Mas El Ventorrillo junto a su esposa Pascuala Balaguer, a donde volvía de cada viaje que hacía con los Coros y Danzas de la Sección Femenina, a lugares tan exóticos para un hombre del mundo rural como Reino Unido, Holanda, EEUU, México o Cuba.

Precisamente de su primer viaje a Cuba trajo una radio que en las masías de Andorra se recibió con gran expectación.

«Mientras tuvo pilas la escucharon y cuando se acabaron la ponían en la era y la miraban», explica su nieto, evocando esta historia que le ha recordado, según afirma, hoy una de las personas que la vivió de niña y que ha pasado por la capilla ardiente instalada en la localidad.

Siempre volvía a su Andorra natal, un pueblo que se ha volcado en los últimos años con homenajes institucionales y sentimentales, como la creación de dos cabezudos que representan a él y su mujer, dibujados por los niños del colegio como regalo de su reciente cumpleaños el 20 de octubre.

Su nieto recuerda que siempre acudía allá donde le llamaran a cantar; igual viajaba a Alemania de gira como a un pueblo de Teruel de 300 habitantes para hacer de jurado en un concurso de jota.

«Solo una vez dijo que no en un viaje a Cuba porque le parían las ovejas, pero medio año después le volvieron a llamar y fue», rememora José Luis Iranzo.

Fuente : El periódico de Aragón

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11 respuestas a El Pastor de Andorra

  1. Genín dijo:

    Me parece que era Batista ¿No? 🙂
    Salud

  2. Calandra dijo:

    Ya ves, por mucha fama que le llegara el nunca se olvidaba de sus ovejas.

  3. Mara dijo:

    Hermosa voz que veo que conservó hasta el final. Hay personas que quedarán para siempre en su tierra. Saludos.

  4. Tawaki dijo:

    Muy tierna la historia de las pilas. Tuvo que ser todo un shock eso de abandonar su tierra para ir a lugares tan lejanos, especialmente en un tiempo en el que lo más lejos que se iba era al pueblo de al lado. Buena voz que tenía el señor.

  5. Un hombre entrañable que siempre supo donde estaban sus verdaderas querencias. Y qué gran voz.

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