La campana de Huesca
Lunes, Enero 23rd, 2006La leyenda

Tras la muerte en 1134 de Alfonso I el Batallador sin hijos, heredó el reino de Aragón su hermano, Ramiro II, obispo de Roda de Isábena. El reino sufría por entonces diversos problemas internos y externos.
Según cuenta la Crónica de San Juan de la Peña (siglo XIV), estando Ramiro II preocupado por la desobediencia de sus nobles mandó un mensajero a su antiguo maestro, el abad de San Ponce de Tomeras, pidiéndole consejo.
Este, llevó al mensajero al huerto y cortó unas coles , aquellas que sobresalían más. A continuación ordenó al mensajero repetir al rey lo que había visto.
Ramiro II, al conocer lo sucedido, comprendió que el huerto simbolizaba su reino y que las coles eran sus nobles más poderosos.
Ramiro II hizo llamar a los principales nobles, para que vinieran a Huesca, con la excusa de que quería hacer una campana que se oyera en todo el reino.
A los rebeldes los hizo entrar de uno en uno en la sala y fue decapitándolos según iban entrando. Una vez muertos, los colocó en círculo y al obispo de Huesca, el más rebelde, lo colocó en el centro como badajo. Luego dejó entrar a los demás para que escarmentaran.
Pero, la Campana de Huesca, ¿es solo una leyenda o esconde una realidad histórica?
La historia de un gobernante que solicita consejo sobre cómo afianzar su poder y obtiene como toda respuesta el corte de unas plantas (tras lo que decide ejecutar a sus súbditos más poderosos), aparece ya en distintos autores de época griega y romana (Herodoto, Aristóteles, Tito, … ).

La leyenda de la campana de Huesca ha sido considerada durante mucho tiempo como auténtica. Existe incluso en el antiguo palacio real, actual Museo Provincial de Huesca, una sala en la que se afirma que ocurrieron los hechos. Sala conocida como Sala de la Campana.
Sin embargo, parece ser que la leyenda se originó a raíz de los bandos nobiliarios aragoneses que luchaban por alcanzar mayores cotas de poder y de riqueza. Esos bandos se enfrentaron entre ellos aprovechando el cambio de monarca y en una de esas disputas Ramiro II estuvo a punto de perder el trono. Tuvo que refugiarse en Besalú en 1135. A la vuelta solucionó el problema, ordenando decapitar a varios nobles que habían asaltado una caravana de musulmanes en tiempo de tregua, violando con ello el tratado de paz que Ramiro el Monje había concertado con el gobernador árabe de Valencia y Murcia.
José Casado del Alisal (1832-1886) pintó el cuadro que se ve en la imagen, y se conserva en el Ayuntamiento de Huesca desde 1950.
En él aparecen solo 13 cabezas cortadas, 12 en el suelo formando un círculo y una decimotercera colgada de una cuerda, la del más rebelde, a veces identificada con el obispo de Huesca.
Romance e imagen de
http://www.geocities.com/basurto39/campana.html
| Don Ramiro de Aragón, el rey monje que llamaban, caballeros de sus reinos asaz lo menospreciaban, que era muy sobrado manso y no sabidor de armas, por lo que no le obedecen, por lo que le desacatan. Enviado ha un mensajero al monje que lo criara, a San Ponce de Tomeras donde el buen abad moraba, porque él le diese consejo en la bajeza en que estaba. El mensajero se parte y al abad le da una carta. El abad no le responde; en la huerta sólo entraba el mensajero con él, que respuesta le demanda. El abad le despachó sin hablarle una palabra. La respuesta que le diera fuera cifra bien cerrada, que sacando allí un cuchillo, las ramas altas cortaba. Despedido el mensajero, mal contento se tornaba. Como fue llegado al rey, le dijera estas palabras: -“Mal recaudo os traigo, rey, que el monje no vos preciaba, ni me quiso dar respuesta; creo que de vos burlaba; entróse luego a una huerta en leyendo vuestra carta, y afilando allí un cuchillo, las ramas emparejaba. |
”Oyendo aquestas razones el rey las disimulara: Entendió bien la respuesta y el consejo que le daba. Hizo llamar a las Cortes, a Cortes que celebraba: dice que hacer quería una solemne campana que se oyese por el reino y sonase en toda España. Viérades de esto gran risa; los grandes de ello mofaban. En esa ciudad de Huesca muchas gentes se juntaban; Llamó un día a los señores, y en su cámara les habla, y a sus hijos herederos hizo quedar en la sala. En entrando, todos ellos viéronse entre gente de armas; mandó cortar las cabezas a los que más se burlaban. Quince fueron sentenciados, a los otros perdonara. Mandó sacar las cabezas a los mozos de la sala: díjoles que eran sus padres todas las que allí miraban, porque le tenían en poco y en su presencia burlaban; que viesen aquel ejemplo, y ellos mojasen la barba. Así fue temido el monje con el son de esta campana. (Romance viejo)Anónimo |





