Instantáneas de Ifni
Friday, September 1st, 2006
Lavando espero,
aquello que más quiero,
agua en abundancia,
en las tiendas de campaña…
Tras la batalla
en que el olor estalla,
un buen lavado,
siempre da la talla…
(more…)

Lavando espero,
aquello que más quiero,
agua en abundancia,
en las tiendas de campaña…
Tras la batalla
en que el olor estalla,
un buen lavado,
siempre da la talla…
(more…)
El Batallón de Ingenieros estaba dividido en dos compañías, la de Zapadores y la de Transmisiones, a la que yo pertenecía, amén de tres o cuatro soldaditos que estaban en la Red Permanente.
Una de las misiones de los zapadores era la de limpiar las minas anti-persona que en el año 1957 y durante la guerra olvidada habían colocado los militares españoles en los pasos fronterizos, para dificultar el avance de las tropas enemigas.
La imagen muestra un detector de minas o metales, muy similar a los de entonces.
Como ya dije en cierta ocasión, … mas adelante hablaré de mis experiencias en el taller de radio…
En el mencionado taller me encontré con que iba a empezar un cursillo del P.P.O. no recuerdo el significado de las siglas, pero eran unos cursos de capacitación, que podían servir para adquirir un empleo ¿…?, o por lo menos para presentarse en compañias estatales y grandes empresas.
Pero esto será otra historia… Así terminaba la primera parte
… Nos llevaron a una improvisada aula y allí y por escrito, empezamos con unos test de inteligencia (como si sirvieran para algo), después ya de forma más concreta, preguntas relacionadas con transmisiones.
Recuerdo que una de ellas era que les explicáramos el funcionamiento de un micrófono, de los de aquella época con granalla de carbón en su interior.
Aprovechando que hoy se celebra en Sevilla “El dia de las Fuerzas Armadas“, a mi manera, quiero hacerle un homenaje a la bandera.
Muchos quizás no conozcan esta música pero, siempre al comienzo de cualquier película nos enterábamos de los grandes acontecimientos españoles y franquistas por el NODO. Sintonía del NODO
Después de haber finalizado el campamento, fuí destinado al Batallón de Ingenieros de Sidi Ifni.
Ese mismo día y cuando estábamos echando la siesta después de haber sonado el toque de silencio, apareció un capitán por los dormitorios.
Cuartelero.- ¡¡¡Compañía el capitán!!!
Todos nos levantamos y permanecimos firmes al lado de nuestras literas.

Como decía en la primera parte.
A los quince días pudimos salir del BIR… a dar nuestro primer paseo, se nos advirtió que no fuéramos hasta el pueblo ya que todavía no sabíamos saludar bien. (La puerta de la imagen corresponde al Sáhara, pero debían de utilizar el mismo molde ya que eran iguales). Pues bien fuimos al barrio moro que estaba en las proximidades, a comer algo distinto del rancho que nos preparaban, y a la mayoría nos apetecía tortilla de patatas. Menos mal que los escrúpulos ya los habíamos perdido por el camino, puesto que lo primero que vimos fué pelar las patatas en un orinal descascarillado posiblemente recogido en el basurero. Así que mirando para otro lado esperamos con impaciencia nuestra tortilla de patatas, que por cierto estaba riquísima.
Después del viajecito de Zaragoza hasta Sidi Ifni nos metieron en un campamento con tiendas de campaña parecidas a las de la imagen pero redondas, de unos 4 m. de diámetro en ellas estábamos doce personas más un auxiliar; éste era un soldado de reemplazos anteriores que hacía las veces de niñera, y nos enseñaba las principales normas del B.I.R. (Batallón de Instrucción de Reclutas).
El primer día por la mañana en fila de a cuatro y en perfecta formación -vista desde delante eran cuatro, pero dentro del grupo igual había 3 que 7- la formación era perfecta si te imaginas una lombriz con patas que ensanchando y estrechando sus anillos, iba avanzando al ritmo del 1, 2, 1, 2… Bueno, pues de esta guisa llegamos a la enfermeria y sin más explicaciones que ¡¡Camisas fuera!! y con 8 “enfermeros” por banda, viento en popa a toda vela… -el viento lo hacíamos nosotros cuando soplabamos después de habernos puesto un par de banderillas-, para evitar posibles infecciones nos dijeron.
De ahí a empezar los primeros pinitos con la instrucción, el izquierda y derecha estaba casi chupado pero el alto era un poema. Unos tenían frenos de discos, otros de tambor y alguno ni eso, así que el que no chocaba con el de delante lo hacia con el de atrás, pero con la práctica todo se aprende.
Una de las palabras que la mayoría no conocíamos y que aprendimos, después de preguntar con mucha educación por los servicios; era letrina, con cierta sorna nos indicaban un camino que separado unos 500 metros del campamento llevaba a los “servicios”, más de uno -entre los que yo me encontraba- estuvimos 7 dias y no exagero sin aparecer por allí. Las letrinas eran zanjas de unos 30 cm. de ancho por otros tantos de profundidad separadas entre sí unos dos metros y de unos 25 de longitud.
Estas zanjas eran cada cierto tiempo rellenas con la tierra que salía al hacer otras entre las existentes. De este trabajo creo que no se libró nadie, ya que de forma “voluntaria” nos iban apuntando a todos. El pis era más fácil, aunque estaba prohibido, nos excabullíamos entre los agujeros que existían en la valla del campamento y nos alejábamos un poco; pero que no se te ocurriera salir de noche, conozco un caso que el centinela le pidió el santo y seña al que acababa de salir y lo tuvo un par de horas a la intemperie en calzoncillos hasta que llegó el relevo.
Otra de las experiencias, esta menos traumatizante, fué el primer día de cocina. Nada más llegar nos metieron en un cuartucho con varios sacos de patatas y a pelarlas todas, empezamos con cuidado, pero enseguida vino el cabo cocina y nos demostró como se pelaban -la mitad de la carne quedaba en la monda- pero que rapidez. Después de ir ayudando en lo que nos decían y de haber comido, llegó el apoteosis final; media docena de peroles grandes de hierro para fregar y todos los recipientes más pequeños que se habian utilizado.
Los sacamos fuera de la cocina y en medio de la arena preguntamos ¿La manguera donde está, dónde está la escalera…? -Jajaja ¿manguera?. Aquí teneis trozos de sacos sucios y unos limpios. Con los sucios y arena quitareís todos los restos de comida, y cuando no quede nada, el frotar se va acabar… digo frotareís muy bien con los trozos limpios y luego ya os traeré aceite.
- ¡Mira nos van a hacer tostadas y el aceite para untarlas, con un poquito de ajo y sal, deliciosas!
¡Si, si, con otros trapos ya impregnados en aceite untábamos bien los perolos para que no se oxidaran.
A los 15 días pudimos salir del BIR…
(Continuará…)
Me destinaron a ingenieros. Aquí está su himno.
Con la legión conviví bastante. He aquí una de sus canciones.