El nazi que perdonó a su enemigo

(Mala traducción de Google, pero creo que se entiende) -Hay que hacer la salvedad, de que ambos paradójicamente fallecieron en 2008-

Boeing-B17 fortaleza voladora EE-UU

Charlie Brown era piloto de la Fortaleza Voladora B-17 con el 379º Grupo de Bombarderos en Kimbolton, Inglaterra. Su B-17 se llamaba ‘Ye Old Pub’ y se encontraba en un estado terrible, después de haber sido acribillado a balazos. La brújula se dañó y estaban volando más profundo sobre el territorio enemigo en lugar de dirigirse a casa de Kimbolton.

Después de volar sobre un aeródromo enemigo, a un piloto llamado Franz Stigler le ordenaron despegar y derribar el B-17. Cuando se acercó al B-17, no podía creer lo que veía. En sus palabras, «nunca había visto un avión en tan mal estado». La cola y la sección trasera se dañaron gravemente y el artillero de la cola resultó herido. El artillero superior estaba por encima del fuselaje.

La nariz estaba rota y había agujeros por todas partes. A pesar de tener municiones, Franz voló a un lado del B-17 y miró a Charlie Brown, el piloto. Brown estaba asustado y luchando por controlar su avión dañado y manchado de sangre.

El piloto alemán Franz Stigler y el estadounidense Charles Brown

El piloto alemán Franz Stigler y el estadounidense Charles Brown

Consciente de que no tenían idea de a dónde iban, Franz hizo un gesto a Charlie para que girara 180 grados. Franz escoltó y guió el avión golpeado hacia el mar del Norte y ligeramente hacia Inglaterra. Luego saludó a Charlie Brown y se dio la vuelta para regresar a Europa. Cuando Franz aterrizó, le dijo al CO que el avión había sido derribado sobre el mar y nunca le dijo la verdad a nadie.

Charlie Brown y los restos de su tripulación lo contaron todo en su reunión informativa, pero se les ordenó que nunca hablaran de ello. Más de 40 años después, Charlie Brown quería encontrar al piloto de la Luftwaffe que salvó a la tripulación. Después de años de investigación, Franz fue encontrado. Nunca había hablado del incidente, ni siquiera en las reuniones de posguerra. Se reunieron en los Estados Unidos en una reunión del 379º Grupo de Bombarderos, junto con 25 personas que están vivas ahora, todo porque Franz nunca disparó sus armas ese día.

Fuentes : Youtube, El País.

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20 respuestas a El nazi que perdonó a su enemigo

  1. Ester dijo:

    Las guerras son cosa de unidades militares no individuales, cara a cara somos personas no soldados. Supongo que algo así debió pensar el militar. En cualquier caso es una historia muy bonita. Abrazos

    • unjubilado dijo:

      -Ester- Mi padre me contó, que en la guerra in-civil que hubo en España entre el 36 y el 39, en ocasiones los «enemigos» que se encontraban en primera línea de fuego, separados por escasamente 100 metros, se intercambiaban cigarrillos, panecillos o se pedían a gritos que le comunicaran a determinada persona donde se encontraba.
      Abrazos

  2. Es bonita la historia y, en esa guerra, se dieron varias parecidas entre soldados en tierra. Lo que no se es si ese código de honor y humanitario estará vigente aun en las guerras actuales.

  3. Genín dijo:

    Conocía la historia, pero siempre que vuelvo a leerla, me emociono… 🙂
    Salud

  4. Suscribo lo dicho por Ester
    Es una historia estremecedora, Jubilado
    Abrazo

    • unjubilado dijo:

      -Mujer Virtual- Aunque parezca extraño, se han dado historias similares incluso a niveles colectivos.
      Si tienes tiempo y ganas, lee los enlaces que le he dejado a Senior citizen, historia que ocurrió en la primera guerra mundial.
      Un abrazo

  5. Ligia dijo:

    S0n historias emocionantes y entrañables que nos inducen a pensar que entre tanta maldad de este mundo, hay gente » buena». Abrazos

  6. Frajayo dijo:

    Increible, había mucho encono tanto entre Inglaterra y Alemania como en los mandos y tropas militares de ambos bandos. Una anécdota de este tipo nos revela que en casos puntuales la maldad no anida en muchos seres humanos..

    • unjubilado dijo:

      -Frajayo- Había rabia en los mandos que se iba transmitiendo a los subalternos, y sin embargo de vez en cuando surgía la excepción, que sin darse a conocer hacía que todo se volviera un poco más humano.

  7. Quizás más que nazi era, por encima de todo, un militar apegado a los viejos códigos de honor entre enemigos.

  8. Tawaki dijo:

    Quiero creer que en su situación yo habría hecho lo mismo, porque no me veo capaz de matar a nadie. Pero a la guerra se va a matar al enemigo, ¿no? Me pregunto cuántos alemanes murieron bombardeados como consecuencia de la ¨bondad¨ de este hombre. ¿Qué pensarían ellos de su acción? La historia parece bonita, pero plantea un dilema nada sencillo. ¿Perdonamos unas pocas vidas para que a cambio mueran muchos más civiles?

    • unjubilado dijo:

      -Tawaki- Es otra manera de ver el problema. El dejarlos con vida, fue la decisión de una persona, nadie le coaccionó para ello, me imagino que pensaría que si los derribaba se convertía en su verdugo sin que los del bombardero tuvieran la más mínima posibilidad de tratar de salvarse o de plantarle cara.
      Pienso que en la guerra se viven situaciones tan tensas y dramáticas que nadie es capaz de saber como podría reaccionar una persona en esas condiciones.

  9. Jesus dijo:

    Ante todo somos personas, y debe ser dificil matar si os veis las caras.

    • unjubilado dijo:

      -Jesus- Haciendo la mili, por supuesto no maté a nadie, la hice en Sidi Ifni y en cierta ocasión tuve que padecer un episodio bastante desagradable.
      Estaba de guardia sin armas y a todo esto un morillo de unos seis, u ocho años lo veo robando en un almacén que había al aire libre con desechos de material, le dije deja eso y largo de aquí… pero me oyó un capitán y me dijo que lo cogiera y le quitara lo que había robado.
      Así que por medio del campo corriendo detrás de el y el capitán viéndome sin poderme escabullir, lo cogí, tenía unos tacos de plomo, tornillos y unos clavos y a gritos le dije al capitán que que hacía, se lo pensó un poco, al final me dijo que lo soltara, pero que me quedara con el material.
      Por la tarde me tocó hacer guardia en la parte trasera donde tendíamos la ropa para que se secara, y nada más que me vieron los críos, se dijeron entre ellos, ese, es ese, y se largaron a todo correr, aquellas dos horas las pasé tranquilas, nadie apareció a robar ropa.

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