Las andanzas de un estudiante de vacaciones XI

Viene de mis rifirrafe con la Guardia Civil.

Esta foto es de la revista Jara y Sedal

La caza : Mi tío era cazador de toda la vida, en cierta ocasión en tiempo de media veda(1), cazó dos conejos que trajo al pueblo a hurtadillas, para que no lo viera la G.C. Esto ocurría cuando yo tenía 3, 4 ó 5 años, por supuesto no lo recuerdo, me lo contaron en varias ocasiones mis padres.

Puesto que yo había visto los dos conejos, me dijeron que no se lo dijera a nadie. Al poco rato pasaba por debajo de la ventana de la cocina la pareja de la G.C. y yo lo primero que dije «Mi tío ha cazado dos conejos«. Alguno de mi familia me dijo «Calla niño» y seguí «Y los dos gordos«.

Por supuesto no se dieron por aludidos, bien es verdad que en ocasiones en tiempo de veda total, venían en alguna ocasión a avisar a mi tío de que iban a tener visitas y necesitaban dos o tres conejos para comer. Mi pariente les advertía que no se podía cazar, (no era ni siquiera media veda) peros ellos lo único que le contestaban era que iban a ir de patrulla por una determinada zona, por lo que le insinuaban, que el fuera, justo por un sector totalmente contrario.

Cuando yo era un poco mayor, de vez en cuando mi tío salía a cazar y dejaba los conejos cazados en una caseta que hay en La Viña, y cuando llegaba a casa me decía, vete a La Viña con un saco y te traes lo que allí he dejado, puedo decir que iba con cierto respeto de que me pararan a la vuelta y me preguntaran que es lo que llevaba en el saco, cosa que nunca ocurrió.

Yo he sido cazador sin escopeta, y he cazado conejos a mano. En una ocasión como ya he comentado cacé cuatro gazapos, pero más adelante cacé bastantes más con ayuda de un perro de caza que me llevaba conmigo para que me hiciera compañía cuando cuidaba a las yeguas y sus recríos pastando en los campos.

Muros de piedraNormalmente los campos estaban separados por unos pequeños muros de piedra para delimitar la propiedad. El perro cazador que yo llevaba, entonces había muchos conejos ya que era una época donde todavía no había aparecido la mixomatosis, los seguía ladrando y ellos se refugiaban en los huecos de estas paredes, yo no tenía nada más que levantar un par o tres de piedras y coger al conejo por las orejas, era un refugio donde los perros y zorros, no tenían posibilidad alguna de cogerlos, pero no para una persona.

Otra manera de caza que yo empleaba era, cuando subía a ver donde estaban las yeguas abandonadas en el pinar para que pastaran a su libre albedrío, allí próximo a una fuente donde se acercaban para abrevar(2), había un peñasco enorme del tamaño de dos habitaciones actuales, debajo de semejante peña, los conejos habían hecho un refugio formando un agujero entre la piedra y el terreno de más de dos metros de profundidad en horizontal.

Rosal silvestre o gabarderaAsí que con una rama seca de rosal silvestre o gabardera, como la que aparece en la imagen se introducía en el cado(3), y girando con cuidado la rama de gabardera hasta que se obtenía cierta resistencia, se tiraba con cuidado de ella, por supuesto aparecía un conejo enredado entre los pinchos de la rama, por lo que no había nada más que cogerlo y llevarlo a casa, lógicamente en ocasiones no había ninguno.

En aquella época cualquier alimento que se pudiera llevar a casa era bienvenido, por la escasez de ellos que había entre las familias desfavorecidas.

Si se me ocurre algo más, procuraré seguir con algún otro artículo, en caso contrario se terminaron mis recuerdos.

(1) Se llamaba media veda, cuando solamente se podía cazar la codorniz y la perdiz, pero mi tío aprovechaba para cazar conejos.
(2) Dar de beber, principalmente al ganado.
(3) Madriguera.

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16 respuestas a Las andanzas de un estudiante de vacaciones XI

  1. Maria Jesus Ruiz Alonso dijo:

    Me hiciste pensar y reir, primero bendita inocencia. Un dia vino una persona a cobrarme un recibo de una televisioón local, igual no sabes lo que es, o si, te digo porque es santander no lo conoci, pero aqui hay la del pueblo, y puedes ver no solo cosas de interes del pueblo, es ciudad, pero se llama pueblo, tampoco lo sabia, bueno despues de esta aclaracion, hay muchos canales de televison, y pagas una mensualidad.
    El el señor que vino a cobrarme, me comenta, que venia de un domicio, donde salio un niño, y le dijo, me ha dicho mi madre que no esta en casa, jajaja
    y piensar ¿por que? porque si no hay para comer ahora, ¿como lo hacemos?
    un abrazo

    • unjubilado dijo:

      Maria Jesus Ruiz Alonso Tienes razón, bendita inocencia, pero seguro que mis padres en aquella ocasión no pensarían igual, menos mal que la «pareja» de la G.C. no se quiso dar por aludida y siguió hasta el cuartelillo.
      Curiosa tu anécdota.
      Un abrazo

  2. Genín dijo:

    No, seguro que te vendrán recuerdos de vez en cuando, eso espero… 🙂
    Salud

    • unjubilado dijo:

      Genín Tengo alguno más, pero no se como plantearlo para que resulte convincente, pese a que es totalmente real, uno de ellos es con respecto al pan de entonces de fabricación casera.
      Saludos

  3. Ester dijo:

    Que bonitos recuerdos, aunque te los hayan contado, la inocencia de un niño es una de las cosas mas enternecedoras que hay. En alguna ocasión he ido de caz (perdiz) y si bien ahora todo está mas vigilado, ahora las tierras tiene dueño y pagas por ir a cazar en ellas, antiguamente la guardia civil era mas…mas familiar,. Si te acuerdas de algo mas lo leeremos con ganas. Un abrazo

  4. Ligia dijo:

    Ja, ja, qué pillo que eras, no sé si inocente… y no me digas que se acabaron tus recuerdos porque no lo creo, seguro que de cualquier cosa sacas un diálogo con unjubilado…
    Abrazos

    • unjubilado dijo:

      Ligia Me queda algún recuerdo, pero son excesivamente aislados y son difíciles de plasmar en una entrada de blog, así que ya veremos si puedo publicar algo más, piensa que estoy hablando de hace casi 60 años.
      Un abrazo

  5. jesus dijo:

    Desde luego viviste la naturaleza en primera linea. Yo no he tenido pueblo, y lo mas parecido eran mis vacaciones veraniegas en secano. Tambien me dieron algunos notables recuerdos.

    • unjubilado dijo:

      jesus En aquella época viví con la naturaleza casi tres meses cada año y pese al trabajo que hacía, nunca me ha penado. Sin embargo cuando mi tío me decía que me quedara con el que me hacía heredero, ahí si que lo tenía claro, le dije en varias ocasiones que no, hoy en día no se podría vivir con el pequeño patrimonio que eran las tierras que tenían.

  6. Calandra dijo:

    Parece que poco a poco van surgiendo mas recuerdos, va a ser verdad eso de que «el comer y el arrascar todo es cuestión de empezar». Pues aquí seguiremos para conocer el resto.

    • unjubilado dijo:

      Calandra Efectivamente voy recordando más cosas, pero el problema es que en ocasiones son instantáneas que no logro reunir y encajar en una pequeña entrada, pero todo se andará, de momento estoy pensando en dos pequeños recuerdos.

  7. ¿Quieres creer que nunca he probado el conejo? Ni siquiera el de granja. A mis padres no les gustaba y no me acostumbré a tomarlo.

    • unjubilado dijo:

      Senior Citizen Pues tienes que hacerlo, en los super lo tienen troceado en bandejas y se puede hacer de muchas maneras, la primera vez te aconsejo que lo hagas frito.
      En Aragón hay restaurantes especializados en la preparación de los conejos de muy diversas maneras, en salsa, al ajillo, al horno, con arroz…

  8. Fíjate que aún he visto cazar a mano, incluso perdices y codornices. Y gente con escopeta que caza fuera de temporada y sin licencia, los he conocido a porrillo, aunque la gente está más concienzada y denuncia cuando observa según qué cosas, y, también, porque los cotos municipales suponen ingresos para los pueblos. Otro problema son los perros de caza que se abandonan.

    • unjubilado dijo:

      Una mirada… En mi caso después de aquella época, como he sido un urbanita, no he visto cazar de ninguna manera, excepto pescar con reteles cangrejos unos años que había en abundancia por los ríos próximos a Zaragoza, íbamos dos amigos y solíamos traernos el cupo.

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