Un hijo llevó a su anciano padre a cenar

Un hijo llevó a su anciano padre a cenar
Un joven llevó a su padre a un restaurante para disfrutar de una deliciosa cena. Su padre ya era bastante anciano, y por lo tanto, un poco débil también. Mientras comía, un poco de los alimentos caía de cuando en cuando sobre su camisa y su pantalón. Los demás comensales observaban al anciano con sus rostros distorsionados por el disgusto, pero su hijo permanecía en total calma.

Una vez que ambos terminaron de comer, el hijo, sin mostrarse ni remotamente avergonzado, ayudó con absoluta tranquilidad a su padre y lo llevó al sanitario. Limpió las sobras de comida de su arrugado rostro, e intentó lavar las manchas de comida de su ropa; amorosamente peinó su cabello gris y finalmente le colocó bien las gafas.

Al salir del sanitario, un profundo silencio reinaba en el restaurante. Nadie podía entender cómo es que alguien podía hacer el ridículo de tal manera. El hijo se dispuso a pagar la cuenta, pero antes de partir, un hombre, también de avanzada edad, se levantó de entre los comensales, y le preguntó al hijo del anciano: “¿No te parece que has dejado algo aquí?”

El joven respondió: “No, no he dejado nada”. Entonces el extraño le dijo: “Sí has dejado algo! ¡Haz dejado aquí una lección para cada hijo, y una esperanza para cada padre!” El restaurante entero estaba tan silencioso, que se podía escuchar caer un alfiler.

Uno de los mayores honores que existen, es poder cuidar de aquellos adultos mayores que alguna vez nos cuidaron también. Nuestros padres, y todos esos ancianos que sacrificaron sus vidas, con todo su tiempo, dinero y esfuerzo por nosotros, merecen nuestro máximo respeto.

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22 respuestas a Un hijo llevó a su anciano padre a cenar

  1. anarkasis dijo:

    ¿Ha dejado internet tu hijo?, me dan muertos todos sus blogs

  2. Sara O. Durán dijo:

    Si fue una gran lección. Una hermosura de hijo. Y de padre que le enseñó esos valores.
    Un abrazo grande. Ahora te invito a tomarnos una limonada o un helado. Que estamos con otoño de nombre. y verano en funciones.
    Besos.

    • unjubilado dijo:

      Sara O. Durán Así deberían de ser todos los hijos.
      Mejor te lo cambio por una café con leche bien calentito, que con 1º bajo cero que estamos a las 8 de la mañana en Zaragoza, el helado no apetece.
      Besos

  3. Ester dijo:

    No entiendo que nadie se sorprendiera de que al padre se manchara, ni tampoco que les pareciera algo inusual que su hijo le lavara y peinara, es lo normal, lo que haríamos todos Pero como lección está bien. Un abrazo

  4. Maria Jesus Ruiz Alonso dijo:

    Me encoge el corazón, quiero creer que aún hay corazón, pero desafortunadamente no es común, no soy la persona adecuada, para pensar esto
    Digo muchas veces qe soy priviligiada, pero que tampoco es común, que yo lo veo normal, si, pero hoy, ese padre, como yo, y alguno más, digo alguno, porque puedo preguntar a diez, y hago pleno, o diez, y tengo la mitad, ¿tengo razón?
    Siempre lo digo, y lo repito, me puedes contradecir si no estas de acuerdo, seguira mi amitad
    un abrazo

    • unjubilado dijo:

      Maria Jesus Ruiz Alonso Tienes razón no todos los hijos se comportarían como el de la historia. Al ser un relato ficticio, está un poco forzado, sin embargo habrá muchos hijos que efectivamente se extrañarían.
      Un abrazo

  5. Genín dijo:

    Ojalá cundiera el ejemplo…
    Pero esa actitud hay que sentirla en lo mas profundo, no se aprende…
    Salud

    • unjubilado dijo:

      Genín De vez en cuando hay que traer algún pequeño relato de este tipo para que nos recuerde lo que nos puede pasar, si no hemos sabido inculcar esta actitud en nuestros hijos.
      Saludos

  6. Calandra dijo:

    Esa lección deberían de aprenderla muchos hijos hoy en día ya que cada vez se abandona mas a las personas mayores.

  7. Frajayo dijo:

    Yo también me encuentro en esa manga de la vida en la que empiezo por sentarme un tanto alejado de la mesa y por ello prodigo de manchas de aceite y vino camisa y pantalón pues también me falla la eficiente colocación de la servilleta; mientras mi mujer y mis hijos me dan los consejos pertinentes para evitar tales desaguisados. Pero todos lo llevamos con muy buen talante.

    • unjubilado dijo:

      Frajayo ¿Manchas de aceite? Toda la vida las he llevado yo, ya conoces mi afición por desarmar todo lo desarmable, tratar de volver a montarlo lubricando en la mayoría de los casos con aceite para que funcione más suave, las manchas de óxido, y el polvo acumulado de los cacharros que he toqueteado, nunca me han dejado limpia la ropa. Con respecto al resto, seguro que todo llegará.

  8. Ligia dijo:

    Un buen ejemplo de hijo que ya se ve poco, por desgracia. Abrazos

  9. jesus dijo:

    Pues muy recientemente me ha pasado lo contrario con un pariente lejano. Un muchachote ya con cincuenta años, y que por una deficiencia mínima no ha pegado un palo al agua en toda su vida, vino a afearme delante de su madre, que se habia comido una fruta madura y le habia caído por el sofá y el suelo. No pude decirle lo que pensaba porque me habrñia prohibido volver a ver a su madre. Pero me dió una verguenza…

  10. Tawaki dijo:

    Me recuerda a un anuncio en el que un padre y su hijo están sentados junto a un árbol y el padre le pregunta al hijo varias veces la misma cosa. Cuando el hijo se desespera y le contesta mal, el padre se levanta y le enseña un diario en donde se narra que el hijo le preguntaba la misma cosa varias veces cuando era niño.

    Tendemos a olvidar de dónde venimos y quién nos ayudó a ser lo que somos, pero si lo pensamos con calma descubrimos las deudas que tenemos sin pagar.

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