Teatro romano de Mérida

Teatro romano de Mérida
Fotos propias, todas se pueden ver a mayor tamaño si pulsamos en ellas. Saliendo del anfiteatro, nos habíamos quedado en estas puertas.

El Teatro romano de Mérida es un teatro histórico levantado por la Antigua Roma en la colonia Augusta Emerita, actual Mérida (España). Su creación fue promovida por el cónsul Marco Vipsanio Agripa y, según una fecha inscrita en el propio teatro, su inauguración se produjo hacia los años 16-15 a. C. «Príncipe entre los monumentos emeritenses», como lo denominó José Menéndez-Pidal, arquitecto que dirigió su reconstrucción desde 1964, el teatro es Patrimonio de la Humanidad desde 1993 como parte del Conjunto arqueológico de Mérida.

Teatro romano de Mérida
Una de las entradas, se pueden apreciar los ladrillos de los que hablamos en el anfiteatro


El teatro ha sufrido varias remodelaciones, la más importante hacia el año 105, en época del emperador Trajano, cuando se levantó el frente escénico actual, y otra en época de Constantino I, entre los años 333 y 335. El teatro fue abandonado en el siglo IV d. C. tras la oficialización en el Imperio romano de la religión cristiana, que consideraba inmorales las representaciones teatrales.

Teatro romano de Mérida
Vista desde la parte alta de un lateral.

El Teatro Romano es, sin duda, el monumento más representativo de Mérida. Y, por extensión, también es el escenario más emblemático de la larga trayectoria de su Festival Internacional de Teatro Clásico, que se desarrolla en él desde 1933. A día de hoy, sigue siendo un lujo poder disfrutar de una representación teatral en una noche de verano en el mismo lugar donde ya se hacía hace más de dos mil años.

Teatro romano de Mérida
Gradas.

El Teatro Romano llegó a tener un aforo de seis mil espectadores. Éstos se distribuían de abajo a arriba según su rango social en tres sectores de gradas o caveas, que estaban separadas por pasillos y barreras, y a las que se llegaba por escalerillas situadas de manera radial. Para acceder a los vomitorios o accesos se establecieron una serie de pasillos.

Teatro romano de Mérida
Mis acompañantes comentando lo que estamos viendo.

Cierta decadencia le sobrevino con los años de desarrollo del cristianismo, que consideraba el teatro como algo inmoral. Por ello, el Teatro Romano se abandonó e incluso se cubrió con arena, de tal manera que solo quedó visible su graderío superior (summa cavea). Posteriormente recibió el nombre popular de “Las siete sillas” ya que, según la tradición, se decía que allí se habían sentado los diversos reyes musulmanes para decidir el destino de la ciudad. Su excavación no comenzó hasta 1910.

Teatro romano de Mérida
¿A quien representará?

Curiosidades : Hay datos curiosos en época romana. Parece ser que 1 de cada 5 personas iba a ver una obra de teatro. 1 de cada 3 prefería contemplar una lucha de fieras y gladiadores en el anfiteatro. Y finalmente 1 de cada 2 personas, es decir la mitad de la población iría a ver unas carreras de carros al circo. El aforo de los edificios corroboraría estos datos.

Teatro romano de Mérida
Entrada desde los jardines.

Dicen que el embalse de Proserpina fue vaciado en su totalidad hace años debido al mal estado en el que se encontraba. Una vez limpio en su totalidad se encontró un tapón de corcho en el dique de contención del agua. Realizadas las pruebas pertinentes, éste fue fechado en época del emperador Octavio Augusto.

Teatro romano de Mérida
Otra de las puertas de entrada.

La escena del teatro romano estaría dedicada a la diosa Cereales, diosa de los cereales, de la agricultura y del campo. En los mármoles de la escena se pueden apreciar tallados elementos que están relacionados con el campo como son: flores, posible cereal, espárragos…

Teatro romano de Mérida
Parte posterior del frente escénico.

El teatro romano fue en parte construido aprovechando la ladera de una colina. En el llamado “Cerro de San Albín” fue colocado parte del graderío, para cortar los vientos desfavorables y de este modo favorecer la acústica. Se puede probar in situ y hacer la prueba del eco. Si visita el monumento se puede colocar en la parte más baja, en el proscenio, y cualquier persona que se encuentre en la parte alta del graderío le podrá escuchar sin problema alguno.

La zona donde se encontraban los acueductos romanos, cerca del río Albarregas es sedimentaria. Es un lugar propenso a los movimientos sísmicos. Debido a este factor, las construcciones llevaban parte de granito y parte de ladrillo. Este último material parece ser que servía para amortiguar los movimientos de la tierra.

Fuentes consultadas : Wikipedia, Festival internacional de Mérida, Mérida romana.

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16 respuestas a Teatro romano de Mérida

  1. Ester dijo:

    Pues muchas gracias, enterarse de las cosas así es estupendo, porque si bien algunas cosas son conocidas de otras me he enterado ahora y de manera agradable, como si charláramos mientras tomamos una de esas pastitas de ayer. Un abrazo

  2. Genín dijo:

    Este si que lo conocia yo, pero no lo que comentas… 🙂
    Salud

  3. Nélida dijo:

    Un lugar con mucha historia. Gracias por las explicaciones y las fotos, me gustaron mucho.
    Me lo apunto para visitarlo, merece la pena, ya lo creo!!

  4. trimbolera dijo:

    Es algo que gusta recordar y sobre todo conocer mejor. Gracias.

  5. Calandra dijo:

    Entre teatro, anfiteatro y circo la gente estaba la mar de entretenida.

  6. Tawaki dijo:

    Es un teatro magnífico, de los mejores que he visto. Nunca me canso de visitarlo.

  7. Laura.M dijo:

    Ocho años vivimos allí …y me vine a Béjar sin fotos. Despues volví a hacerlas 🙂
    buen patrimonio dejaron los romanos.
    Besos.

  8. Tuve el privilegio de asistir a un espectáculo de ballet en ese Teatro y resultó una de las sesiones más fantásticas que recuerdo. Me hubiera quedado quieto toda la noche contemplando incluso la Nada, de lo bien que me sentía.

    • unjubilado dijo:

      Una mirada… Solamente lo he visto en esta ocasión y lo único que echamos de menos era una botella de agua bien fría ya que tuvimos que soportar un sol de justicia.
      He de reconocer que si te abstraías un poco, te imaginabas a los romanos y emeritenses maravillados contemplando el espectáculo.

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