Rememorando viajes con el seiscientos

La tecnología todo lo invade, prolifera en nuestras casas, en todos nuestros artilugios, en las ciudades, en las carreteras…

Las personas mayores ¿recordáis los viajes con nuestros seiscientillos, Gordinis (el llamado coche de las viudas) y alguno que otro más?

señal stop

No, no quiero recordar los apuros que pasábamos subiendo las cuestas en las que teníamos que sacar el pie por la puerta para ayudarle a subir, claro que seis personas a bordo con todo el equipaje en la baca y las carreteras casi a cuarenta grados, merecían este pequeño esfuerzo para tratar de llegar a nuestros destinos en vacaciones.
¡Y en las bajadas!… cerrando ventanillas y poniendo cara de velocidad para que el vilipendiado vehículo llegara a coger la enorme velocidad de 100 K/h… con un poco de suerte, en ocasiones nos adelantaba un Mercedes extranjero y pensábamos que estábamos parados.

Y como siempre, en esto no hemos cambiado, la mejora de carreteras se sigue haciendo en verano, cuando más tráfico hay. Claro que antes teníamos la ventaja de que al parar, con la indicación de STOP de un operario, aprovechábamos para hacer lo mismo con el motor del vehículo y que se tomara un respiro y no llegara a hervir el agua en el radiador. Además nos bajábamos del coche y empezábamos a comentar con el resto de usuarios donde íbamos y el tiempo que pensábamos estar de vacaciones.

Por supuesto la pregunta que todos hacíamos al operario es ¿cuanto nos iba a tener parados?, el pobre hombre con un encogimiento de hombros nos decía «hasta que llegue el vehículo con el testigo (palote de unos 30 centímetros, pintado con unas rayas a colores en uno de sus extremos).

Era el testigo que se le daba a uno de los vehículos, normalmente junto a una caja de cerillas con la propaganda de la constructora que efectuaba la mejora de la carretera para decirle al operario que ya podía dar la vuelta a la señal de STOP por la de dirección obligatoria.
Semáforo en carreteras en obras
Hoy en día como las ciencias adelantan que es una barbaridad, nos podemos encontrar con unos semáforos portátiles y con un poco de suerte con un operario fumándose un cigarrillo a la sombra de un árbol esperando que se ponga verde para indicar que ya podemos pasar, como si no supiéramos que el verde significa paso libre. Pero no se te ocurra preguntar si vamos a estar parados 5, 10 minutos o media hora ya que nos dice, «el semáforo lo regula el jefe en función del tráfico y con arreglo a las obras que se están realizando».

Así que a esperar se ha dicho, y no se te ocurra parar el motor ya que como mínimo te vas a asar de calor, ya que el aire acondicionado, al contrario que los modernos desodorantes, te abandona de forma inmediata, y con un pelín de mala suerte justo cuando lo acabas de parar para ahorrar combustible se pone el semáforo verde y para más inri, al tratar de arrancar el coche se niega, teniendo que dejar pasar al resto de vehículos que han tenido más paciencia que tu y no lo han parado.

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20 respuestas a Rememorando viajes con el seiscientos

  1. Jesus dijo:

    Salidas cortas con los amigos, seis en el seiscientos son graciosas de recordar. El seiscientos de mi amigo tenia una asiento trasero que ardía con el motor, era insufrible.

    • unjubilado dijo:

      Jesus En mi caso no eran viajes cortos, cuando mayor peso llevamos, a casi 200 Km de casa, fueron cinco personas, mis padres y dos hermanos de mi madre ambos bastante gordos, me quedé tirado en la cima de un puerto Santa Bárbara para más señas y sin pensármelo mucho hice auto stop, fui a Jaca, compré el repuesto que creí conveniente y a las dos horas estaba el 600 arreglado y funcionado correctamente, la bomba del agua había fenecido.

  2. Frajayo dijo:

    Yo tenía desde 1968 un ansiado SEAT 850 donde nos desplazábamos siete personas (el matrimonio y cinco hijos que el mayor tenía 11 años y la más pequeña unos 3), hacíamos excursiones a Estella, Fuenterrabía… vamos sitios cercanos a Pamplona.
    A poco, yendo a Vitoria,a la salida de una gasolinera, al cruzar al carril derecho otro vehículo colisionó conmigo. La culpa mía. De aquello no me repuse y lo pasaba muy mal conduciendo. Para colmo en 1974 en San Miguel de Aralar, no me di cuenta que había pinchado y me precipite con mi mujer hijas y amiguitas de mis hijas, en una hondonada. La peor parte la llevó mi mujer con una herida en una pierna. Los demás ilesos. Mis experiencias automovilísticas acabaron ahí.

    • unjubilado dijo:

      Frajayo Yo fui y sigo siendo muy amigo de los coches, la pena es que ahora no se les puede meter mano, yo lo hice con el 600, con el R-6, con un Simca 1200, con una Laguna de gasolina…
      Y mis viajes no eran a sitios cercanos, en el viaje de novios desde Madrid a Andalucía hice 5.000 Kilómetros, más adelante y ya con dos hijos desde Zaragoza a Murcia también con un vehículo de aquella época, casi lo hice de un tirón. Aprendí a sacar el coche de las arenas de la playa utilizando las alfombrillas del coche y muchas cosas más.
      Nunca, nunca, he tenido un accidente, y excepto en una ocasión que me salí de la carretera por el hielo y tuve que llamar a una grúa (únicamente con el daño del Laguna) siempre he salido airoso de cualquier contingencia que tuve con los vehículos. Toco madera por si acaso, pero cuando algún compañero en Telefónica se quedaba tirado en carretera o tenía un accidente siempre me tocaba ir a mi a recogerlos. Incluso cuando íbamos dos y la carretera se transformaba en una pista de hielo, el compañero que conducía se paraba y cambiando de sitio me decía «Gil, conduce tu que se te da mucho mejor»

  3. Genín dijo:

    Yo no he pasado por esas experiencias en España, el primer coche que tuve fue a los 16 años en Venezuela, un Fird Victoria automático, recuerdo, luego diversos coches en Canadá y de nuevo en Venezuela, para cuando vine a España, ya casado, compré un CX con la famosa matricula para extranjeros, la de la banda roja, no se pagaba el impuesto de lujo si se compraba con divisas, y de ahí, he tenido todo tipo de coches nuevos y usados, el de ahora, usado, un Clio que está nuevo y uso cada 10 dias para ir al Mercadona, y los viajes mas largos, de vez en cuando, son para ver a la familia, pero ya no conduzco mucho.
    Salud y abrazo

    • unjubilado dijo:

      Genín Yo empecé a conocer los coches automáticos en Venezuela, entonces allí yo llevaba un Volkswagen Escarabajo manual alquilado que me lo pagaba la CANTV, principal y única compañía de telecomunicaciones por aquel entonces, como me pagaba también la gasolina aunque fueran viajes de placer los sábados y domingos, me hinché de hacer kilómetros por allí donde estaba, Caracas, Valencia, Barquisimeto, Mérida…
      En la actualidad poseo un Laguna automático y es una maravilla, con todos los adelantos tecnológicos de hace 10 años, pero un viaje de 4 horas tengo que descansar como mínimo una vez a tomar algo y refrescarme.
      Sigo conduciendo y prácticamente todos los días cojo el coche para moverme por Zaragoza.
      Saludos

  4. Genín dijo:

    Queria decir, «Ford Victoria», perdón 🙂

  5. Calandra dijo:

    Nosotras también tuvimos un seiscientos y con el recorrimos buena parte del país. Recuerdo que en uno de esos viajes circulábamos detrás de un camión que por un agujero del toldo iba perdiendo los pimientos que transportaba, queríamos avisarle pero el 600 no daba para muchas velocidades aunque lo perseguíamos con tanto arrojo como si lleváramos un Ferrari. Al final, el camión tuvo que parar por algún motivo y pudimos por fin avisarle de la pérdida de los pimientos.

    • unjubilado dijo:

      Calandra Una curiosidad la que me cuentas de las muchas que yo te podría contar y es que siempre me han gustado los coches, antes le metía mano a todos ellos, puesta a punto, cambio de bujías, cambio de aceite, presión de neumáticos, cambio de rueda en algún pinchazo, rotura de la correa del ventilador, sustitución de platinos, poner cadenas en algún puerto de montaña con nieve…
      Operaciones que me sirvieron para, ya en mi trabajo con los grupos electrógenos de telefónica, ser capaz de entender absolutamente todo y poder dar clases de esta materia a muchos jóvenes compañeros que entraban a trabajar en la mencionada compañía, poniendo ejemplos de lo que nos pasaba en los coches en todas las circunstancias, cosa que era mucho mas entendible que si solamente les hablaba de los grupos electrógenos.

  6. trimbolera dijo:

    En un Seiscientos aprendí a conducir, qué majo era. Lo que más agradezco ahora de los coches es que lleven aire acondicionado, se acabó sacar la lengua por la ventanilla !!!

    • unjubilado dijo:

      trimbolera La mayoría de las personas de nuestra edad aprendimos a conducir con un 600, yo lo hice en Madrid, delante de la plaza de las Ventas cuando estaba haciendo un curso de operador de telefónica. El monitor como vio que se me daba bastante bien me dejaba solo con el coche y yo disfrutaba haciendo perrerías al coche y viendo como se comportaba.
      Lo del aire lo teníamos «condicionado», condicionado a lo que soplaba en la calle.

  7. Yo estuve subiendo varios años a la Facultad de Teología en el «seillas» de una amiga, que lo cargábamos tanto al bajar que le arrastraban los fondos en la cuesta.

    • unjubilado dijo:

      Senior citizen No había oído nunca el nombre de seillas, y acabo de ver que es el nombre del popular Seat 600 por la zona de Andalucía y Portugal.
      La verdad es que eran coches muy duros, y aguantaban casi todo lo que les echaran. La de historias que yo podría contar, entre ellas esta, totalmente cierta y aderezada con unas gotitas de humor.

  8. …y aún se ven circulando por las ciudades; algunos cuidadísimos e impecables, como pequeñas joyas que son.

    • unjubilado dijo:

      Una mirada… Hay varios clubs en España dedicados a los seiscientos, fue un vehículo muy duro que todavía los nostálgicos conservan como un tesoro.

  9. Sara D. dijo:

    Me hiciste recordar algo que te comparto: En los 90’s viajamos a Acapulco en un Chevrolet 56, del papá de una amiga, que hasta la fecha está impecable…. porque lo conservan. No sabes el furor que causó y la cantidad de ofertas de compra que le hacían. Hubo unos tramos de desbordamientos de ríos en el camino, fue de los pocos que no tuvieron que parar. ¡Carrazo! el dueño ya falleció y dejó dentro de la herencia la cláusula de que no lo vendieran jamás y lo correspondiente para su mantenimiento.
    Un abrazo anisado, Emilio.

    • unjubilado dijo:

      Sara D. Recuerdo haberlos visto en Venezuela hace ya años, se le veía muy fuerte y robusto, los coches en España siempre han sido más pequeños, tratando de consumir mucho menos combustible.
      Un beso

  10. Tawaki dijo:

    Cuando estos coches circulaban yo era demasiado pequeño para conducirlos, pero por lo visto los distinguía casi antes de saber hablar. Con lo que me gusta conducir, habría disfrutado por esas carreteras. Hoy son todo autopistas aburridas.

    • unjubilado dijo:

      Tawaki La ventaja que tenías antes es que te podías parar en cualquier pueblecito, en los puertos de montaña o en cualquier rincón que te apeteciera. Mientras que hoy en día no ves nada más que muchos kilómetros de autopista o autovía y siempre con ganas de llegar lo antes posible.

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