Un pequeño bar pone en evidencia la agresiva política legal de Starbucks

¿Quién no conoce la célebre cadena de cafeterías Starbucks?
Si esa que te cobran el oro y el moro por ponerte un café, mientras que en la cafetería de al lado sin nombre comercial te cobran el 60% menos y te tratan como un gran señor, e incluso te dan una pasta gratis.

Cheque de 6 eurosEn las grandes ciudades es difícil no toparse con una en cada esquina. Sus célebres cafés son famosos y en especial entre los más jóvenes, muy aficionados a los famosos Frappuccinos. Y ahora que hablamos de este producto, internet nos ha dejado una de esas perlas que tanto encantan a sus moradores. Un David frente a Goliat en el que el segundo vuelve a salir perdiendo, y por puntos.

La historia se remonta a hace unas semanas, cuando un pequeño bar de carretera situado en un pequeño pueblo de Misuri, Cottleville (EEUU), de apenas 3.000 habitantes decidió bautizar a una de sus cervezas con un nombre que, como veremos, iba a dar mucho juego. Nos estamos refiriendo a Exit 6, una tasca de pueblo que confeccionaba sus propias cervezas y mantenía una discreta caja gracias a los parroquianos que la frecuentaban. Ya se sabe, de las que uno entra y le reciben por tu nombre. Pues bien, Exit 6 decidió bautizar a una de sus nuevas cervezas como Frappiccino. Un guiño sin mayor alcance que la broma entre los parroquianos.

¿Qué importancia tenía que una pequeña tasca perdida en un pueblo remoto bautizara a una de sus cervezas con un nombre tan parecido al de uno de los cafés más vendidos por un coloso como Starbucks? Pues bien, parece que mucha y perentoria. Los largos tentáculos de la colosal estructura de la gigantesca cadena estadounidense dieron con el ultraje de forma accidental a través de la red social Untappd.

Persecución legal. Que nadie piense que un empleado de Starbucks cayó por accidente en Exit 6 y palideció al ver semejante afrenta. En la sede de Starbucks comenzó el movimiento de la artillería pesada. Daba igual que el enemigo fuera un tal Jeff Britton que se ganaba la vida tirando cañas en una tasca de carretera. A por él. Los abogados de la firma afilaron sus cuchillos y comenzaron a investigar la identidad del propietario del bar infractor y arrancaron la maquinaria.

Nos trasladamos de nuevo a Misuri, donde nuestro tabernero dejó de secar vasos para abrir el correo del día. Las facturas de siempre, algo de publicidad y una extraña carta con un remitente que no le sonaba de nada. Aquel nombre era más largo que un día sin pan: Honimag Miller Schwartz and Cohn LLP Attorneys and Counselors. E iba dirigido a su nombre.

Con las manos todavía húmedas del fragor de la barra abrió aquello y se quedó atónito. Su pequeño Frappiccino había abierto la caja de los truenos y había logrado movilizar a todo un equipo de abogados que habían redactado el clásico Cease and Desist, una amenazante orden administrativa que insta al receptor a dejar de llevar a cabo acciones presuntamente ilegales.

Dicho en plata: o dejaba de emplear la marca Frappiccino o iban a por él y su pequeño bar. La misiva era la clásica carta con abundantes coletillas legales y muchos “en adelante”, “con referencia a”, y lo más divertido del asunto, el argumento. El equipo de abogados del despacho con un nombre interminable acusaban al tabernero de Cottleville de causar “confusión y engaño” a sus clientes al pensar que al pedir una caña de Frappiccino no les iba a llegar su cotizado café.

La jodida palabra” Britton no tenía equipo de abogados. Ni marcas registradas. Su día a día tras la barra le había conferido ingenio y la fuerza del carácter de los que pagan sus facturas céntimo a céntimo y las vacaciones son un privilegio que en raras ocasiones se puede permitir. Así que decidió contestar por el mismo medio al prestigioso despacho de abogados, y su respuesta ha enamorado a un público plano que por lo general vive como nuestro barman, con el agua al cuello y problemas más graves que el inocente nombre de una cerveza.

El aludido devolvió el golpe asumiendo su parte de culpa: “Somos gente mala. Una vergüenza”, escribió, y aclaró que por descontado dejarían de llamar así su cerveza. Empleó una última vez la marca Frappiccino, “que en adelante llamaré F word para evitar posibles implicaciones legales”.

Pero aquí no termina el sarcasmo, porque el dueño de Exit 6 aclaró que en realidad no pretendía eludir patentes al cambiar una letra en la marca de su cerveza (de Frappuccino a Frappiccino), sino que la explicación del cambio era más divertida: “En realidad queríamos llamar la cerveza como la F word, pero somos malos deletreando”. Y, para concluir, la carta iba acompañada de un cheque de 6 dólares, “que son los beneficios obtenidos de las tres cañas que hemos vendido con la F word y que servirán para costear los gastos de los abogados ante nuestra deleznable conducta”, escribió.

El dinero también era un gesto de buena voluntad para Starbucks, otro negocio de la hostelería como Exit 6: “Los pequeños comerciantes tenemos que ayudarnos”, termina en la carta. La respuesta fue colgada en el muro de Facebook del bar de Cottleville y de ahí al mundo entero en cuestión de horas. Ya nadie podría tomarse una Frappiccino, pero el bar ya era famoso y seguro que no le faltarán clientes. Exit 6 vence a Starbucks por puntos. Y gracia.

Fuente : El Confidencial

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14 respuestas a Un pequeño bar pone en evidencia la agresiva política legal de Starbucks

  1. Nélida dijo:

    Una inteligente salida que dio buenos frutos.
    A veces el sarcasmo inteligente ayuda y suaviza hasta los problemas.
    Evidentemente siempre el grande se come al pequeño, su nombre resuena en todos lados y su fama es muy conocida.
    Pero a mi me apetece más ir a ese bar parroquiano que al Starbucks. Sobre todo al conocer esta historia.

    Siempre aprendo muchas cosas en tu blog, Jubi.
    Gracias!!!
    Un abrazo.

  2. mjesus dijo:

    Esto me encanto, el gato furioso fue comer el raton, pero el raton termino con trajr dr fiesta, me alegre.
    Tmbien lei esa historia de tus padres, no comente, pero cierto que esos años fueron muy fuertes pero veras, yo hablo con personas de 80/90 años que conozco, y les digo, que cimiste pa llegar a esta edad y estar tan bien, y siempre la contestacion es la misma, necesidad y no tanto vicio como ahora hay. un abrazo

    • unjubilado dijo:

      mjesus Algo así te podría contar yo, mi padre falleció a los 92 años, mi madre todavía vive con 98, aunque he de reconocer que lleva un mes bastante pachucha.
      Un abrazo

  3. Ester dijo:

    Por una vez el pequeño ha ganado al grande, por lo menos en ironia y gracia. Un abrazo

  4. Ligia dijo:

    Esperemos que se quede así y no le pidan más daños y perjuicios o un porcentaje por las ganancias de aquí en adelante, je, je.
    Abrazos

    • unjubilado dijo:

      Ligia Me imagino que una vez conocida la noticia a nivel mundial, no les interesa seguir con ningún tipo de actuación contra el bar ya que se les echarían todos encima y sería perjudicial para la marca.
      Un abrazo

  5. Genín dijo:

    Es la primera vez en mi vida que oigo el nombre de esa cadena 🙁
    Salud

    • unjubilado dijo:

      Genín Yo conozco las tiendas de manera virtual, se habló de que iban a instalar una en Zaragoza para la Expo 2008, pero de momento no existe ninguna.
      Saludos

  6. Yo no se si aquí existe esa cadena, pues nunca me fijo en el nombre de los establecimientos nuevos, que van y vienen, se mudan de sitio y no llegas a conocerlos.

  7. Tawaki dijo:

    Supongo que sabes lo que es la F Word en inglés, lo que me parece otro gesto de humor de este señor.

    Me parece una lástima que grandes cadenas estén acabando con los pequeños empresarios, pero no olvidemos que cada uno de nosotros decide dónde tomarse el café. La decisión es nuestra.

    Personalmente no me gusta nada Starbucks, pero pienso que ofrece otras cosas que encuentras en una cafetería normal. De ahí viene una parte de su éxito.

    Y está claro que en este caso se pasaron veinte pueblos y recibieron su merecido.

    • unjubilado dijo:

      Tawaki He leído algo sobre la F Word, por lo que efectivamente me parece otro gesto de humor del propietario del bar.
      En Zaragoza no existe esta cadena, por lo que no puedo hablar de manera subjetiva, aunque el precio y no solamente en eso marque la diferencia.

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