El paquete de galletas

GalletasUna joven esperaba el embarque de su vuelo en un gran aeropuerto…

Como tenía una larga espera ante sí, decidió comprarse un buen libro, y también se compró un paquete de galletas.

Se sentó lo más cómodamente que pudo, y se puso tranquilamente a leer, dispuesta a pasar un buen rato de descanso.

Leyendo
Al lado del asiento donde se encontraba el paquete de galletas, un hombre abrió una revista y se puso a leer.

Cuando ella cogió la primera galleta, el hombre también cogió una. Ella se sintió irritada por este comportamiento, pero no dijo nada, contentándose con pensar :“Que cara dura!”

Cada vez que ella cogía una galleta, el hombre hacía lo mismo. Ella se iba enfadando cada vez más, pero no quería hacer un espectáculo.
Relajado
Cuando solo quedaba una galleta, pensó: “Y ahora qué va a hacer este imbécil ?”

El hombre cogíó la última galleta, la partíó en dos y le dió la mitad.

Bueno, esto ya es demasiado… ¡Ella estaba muy enfadada! En un arranque de genio, cogió su libro y sus cosas y salió disparada hacia la sala de embarque.

Cuando se sentó en su asiento del avión, abrió su bolso… y con gran sorpresa descubrió su paquete de galletas intacto y cerrado!!
Ventanilla
¡Se sintió tan mal! No comprendía como se había podido equivocar… Había olvidado que guardó su paquete de galletas en su bolso.

El hombre había compartido con ella sus galletas sin ningún problema, sin rencor, sin explicaciones de ningún tipo…

…mientras ella se había enfadado tanto, pensando que había tenido que compartir sus galletas con él…. y ahora ya no tenía ninguna posibilidad de explicarse ni de pedir excusas…

HAY CUATRO COSAS QUE NO PODREMOS RECUPERAR NUNCA MÁS…

Una piedraDespués de haberla tirado.

Una palabradespués de haberla dicho.

Una ocasióndespués de haberla perdido.

El tiempocuando ya ha pasado.

Recibido por correo. Gracias Luis.

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16 comentarios en “El paquete de galletas”

  1. Sofi Says:

    Una bonita lección, el egoismo frente a la generosidad. Para contarle la historia a nuestros hijos …. y a nosotros mismos. Un saludo

  2. Goathemala Says:

    Un ejemplo para aprender y repetirse. Y jubilado, existe gente así que te da lo que tiene sin problemas de ninguna clase.

    Saludos.

  3. goldhands Says:

    Pues si existe gente así, deben estar bastante escondidos, porque la bondad y la generosidad parece que van pasando de moda…

  4. Frajayo Says:

    Nueva sorpresa del comportamiento humano. Quizás nunca sucedió y ha sido la facundia del autor que ha pergeñado la historieta, pero tambien es muy facil que haya podido existir, casos más insólitos se han dado, y de ser así “chapeau” por el caballero.
    Los evidentes signos de arrepentimiento y la desazón que produce en la dama su alejado sentido de la realidad, bien merece dignificarla.
    El hecho, interiorizado, puede sirve para precisar en que parte estamos.

  5. unjubilado Says:

    Sofi, Goathemala, goldhands, Frajayo Me temo que ahora si nos hubiera pasado a alguno de nosotros lo primero que hubiéramos hecho habría sido dar un manotazo a ese hombre que se apropiaba de nuestras pertenencias, después hubieran venido las explicaciones oportunas.
    Desgraciadamente la bondad y la generosidad se encuentran escondidas en el fondo de nuestros corazones.
    Saludos

  6. francisco Says:

    …bueno que decir? si es que los hombres tenemos un morro que nos lo pisamos…

  7. unjubilado Says:

    francisco Oye, también se venden paquetitos de morro frito y luego de aperitivo las galletas.

  8. Gaviota Says:

    MMM que rico, me apetecen unas galletas jejeje!!! Besos y linda historia!

  9. Chela Says:

    Me gustan estos cuentos con moraleja que te dejan pensando en la cantidad de posturas y actitudes que adoptamos muchas veces injustas, precipitadas, y siempre pensando que “EL OTRO” es el que comete los errores.
    ¡Bonita lección que nos hace reconocer en nosotros mismos lo que de malo queremos ver en los demás!

    Un beso Jubi.

  10. palabras de viento Says:

    sin duda una historia preciosa.

  11. unjubilado Says:

    Gaviota Pero las galletas las pones tú o las pongo yo?
    Besos

    Chela En ocasiones vemos la paja en el ojo ajeno y no vemos la viga en el nuestro.
    Un besito

    palabras de viento Así me lo pareció a mí y por eso la publiqué.
    Saludos

  12. Demry Says:

    Excelente lección…
    Qué sorpresa se llevó ella no???…
    Ahora quiero unas galletitas de chocolate!!ummmm
    Abrazos

  13. unjubilado Says:

    Demry Aquí las tienes y de las que no engordan
    Abrazos

  14. jomas Says:

    BONITO EJEMPLO, QUE HABLA DE TOLERANCIA.
    CON LO QUE ME GUSTAN LAS GALLETAS, SI ME PASA ALGO PARECIDO:

    Me muero !!!
    Felicidades !!

  15. RosaMaría Says:

    Para reflexionar evidentemente. La generosidad no es uno de los rasgos frecuentes de la época. Un abrazo y gracias por entrar en mi blog

  16. unjubilado Says:

    jomas Si te ocurre y se las ofreces, se daría cuenta que no eran las suyas.
    Saludos

    RosaMaría Es cierto, la generosidad no es algo normal actualmente.
    Si dejas abierta la puerta de tu blog, iré a visitarte de vez en cuando.
    Un abrazo

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