A una rosa
Ayer nacistes, y morirás mañana.
¿Para tan breve ser, quien te dió vida?
¿para vivir tan poco estás lucida,
y para no ser nada estás lozana?
Si te engañó tu hermosura vana,
bien presto la verás desvanecida,
porque en tu hermosura está escondida
la ocasión de morir muerte temprana.
Cuando te corte la robusta mano,
ley de la agricultura permitida,
grosero aliento acabará tu suerte.
No salgas que te aguarda algun tirano;
dilata tu nacer para tu vida,
que anticipas tu ser para tu muerte.
Autor: Luis de Góngora (1561-1627)
Pese a no ser rosas, la poesía puede perfectamente aplicarse a ellas.
Son prímulas de tres variedades distintas.
Se llaman así por ser las primeras en florecer, indican la próxima entrada de la primavera, incluso con la nieve del crudo invierno son capaces de asomar sus delicados y lindos pétalos a través del ligero manto de nieve que las recubre.
La imagen superior es la Prímula Vulgaris aparece en el campo en las márgenes rocosas y en emplazamientos sombreados, especialmente bajo los árboles y arbustos caducifolios.
La imagen intermedia corresponde a la Prímula Frondosa, es capaz de enmascarar su vigor con las flores tan delicadas que produce. No son plantas grandes, alcanzan unos 15 cm. de altura, las flores adquieren unos colores que van del rosa liláceo al púrpura rojizo.
Abajo nos encontramos con la Prímula Gold Laced tienen los pétalos marrones o de color oscuro festoneados generalmente de dorado o plateado.
Común a casi todas las variedades: Poseen un “ojo” amarillo y alrededor los colores propios de la especie, las hojas adquieren un color verde intenso, todas ellas necesitn un poco de sol, un suelo rico en mantillo, viven muy a gusto en rocallas y un poco protegidas del viento, también las podemos cultivar en macetas.
¡Por favor, no cortéis ni piséis las flores!
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